Clase 5 de la Cátedra Libre che Guevara

Septiembre 18, 2008


Clase Nº 4 de la Cátedra Che Guevara

Septiembre 10, 2008


EL HECHO MALDITO DEL PAÍS BURGUÉS II

Septiembre 3, 2008

Daniel De Santis. 5 de agosto de 2008
1. Introducción

“Los terratenientes son la única de las tres clases (las otras son: la obrera y la capitalista) que percibe su renta sin que le cueste trabajo ni desvelos, sino que la perciben de una manera en cierto modo espontánea, independientemente de cualquier plan o proyecto propio para adquirirla. Esa indolencia, consecuencia natural de una situación tan cómoda y segura, no sólo les convierte a menudo en ignorantes, sino en incapaces para la meditación necesaria para prever y comprender los efectos de cualquier reglamentación pública.” Adam Smith, 1776, La riqueza de las naciones.

Smith escribía esto en una época en la que la burguesía industrial luchaba por imponerse en Inglaterra. Ésta, en su origen, fue una clase explotadora pero progresista y emprendedora, por estos tres hechos logró imponerse y hacer de Inglaterra el imperio más poderoso hasta la segunda guerra mundial. También logró imponerse la burguesía industrial en EE. UU., pero no le fue fácil, después de lograr la supremacía económica debió librar una cruenta guerra -600 mil muertos y 400 mil heridos entre 1861 y 1865- contra los terratenientes del sur conocida como guerra de Secesión.

En nuestro país, en cambio, la larga guerra civil entre los terratenientes y exportadores de Bs. As. y el interior artesanal y el litoral terrateniente fue ganada por las clases parasitas de Buenos Aires. La batalla de Pavón -1861- y la guerra del Paraguay o de la triple infamia -1864-1870- fueron las que decidieron el destino terrateniente de las Provincias del Río de la Plata. Como todos los adjetivos son pobres para describir el genocidio cometido contra el Paraguay reproducimos estos datos: Su población era aproximadamente de 1.525.000 personas antes de la guerra, producto de la misma fue reducida a unos 221.000 luego de ella, de los que solamente unos 28.000 eran hombres.

2. Los hechos

Desde el 11 de marzo hasta el 17 de julio a la madrugada gran parte del pueblo argentino nos vimos envuelto en un recio conflicto o lucha de clases si se quiere. La lucha de clases no siempre se presenta en estado puro, en el que una clase bien delimitada se enfrenta con otra también claramente visible, ello ocurre raras veces en la lucha de los pueblos. Querer reducirla a ese esquema, real pero muy breve, puede llevar a grandes equívocos.

Para nosotros es claro de que se trató de un enfrentamiento inter-burgués capitalista, pero cuyo resultado no nos es indiferente a los trabajadores. El conflicto, al principio, parecía estar circunscrito al nada menor tema de la apropiación de la recta agraria extraordinaria. Pero con el correr de los días se fue trasluciendo su trasfondo político coyuntural y finalmente quedó en claro que se trataba de la confrontación de dos modelos capitalistas y sus preferencias políticas. Por un lado el agroindustrial-financiero, sustentado por “el capital financiero y sus aliados en el bloque que dirige (capitalistas agrarios, grandes exportadores, y rentistas)”, en sus dos variantes: productores de granos y carnes y aquellos vinculados a la industrialización parcial de esos productos y, por el otro la burguesía industrial y comercial. Siendo el primero más retrógrado que el segundo, ninguno de los dos representa los intereses de la nación ni del pueblo argentino. Como ambos sectores enfrentados dirigen el grueso de sus productos al mercado internacional y no al mercado interno no pueden lograr, aunque con diferencias, ni la plena ocupación de la mano de obra, ni elevar el poder de compra de la población.

Los grandes capitalistas agrarios lograron liderar al conjunto de los medianos y pequeños capitalistas del sector y a los chacareros, contando, para su movilización, con el estratégico apoyo de los medios masivos de comunicación. Lo que coadyuvo a que el frente “ruralista” lograra amplio consenso en la pequeña burguesía urbana y en sectores de los trabajadores. Por el contrario, los campesinos, sobre todo de la zona extra pampeana, por medio de sus organizaciones denunciaron el lock out patronal y se movilizaron por sus reivindicaciones.

La política de subsidios del gobierno a los capitalistas industriales exportadores y a los servicios públicos que utilizan mayoritaria y masivamente los trabajadores no fue suficiente para logran su apoyo y mucho menos su participación activa. Más allá de los mencionados subsidios, la política real del gobierno nunca pretendió modificar a favor de los trabajadores y pequeños productores urbanos y rurales la distribución del ingreso. Ya desde antes del conflicto, pero en forma visible al estallar éste, fue perdiendo base de apoyo popular y granjeándose le antipatía pasiva de grandes sectores de la clase media y sectores populares, los que acicateadas por la sistemática propaganda de los medios de comunicación, y al calor de las masivas y sostenidas movilizaciones fue transformándose en manifiesta oposición al gobierno.

Éste llevó la disputa al Parlamente en el que tenía asegurada de antemano la mayoría pero no calculó el desgaste sufrido en cuatro meses de desaciertos. La contienda se dio en las rutas, en las calles y plazas del país, como habíamos reclamado en nuestro volante del 4 de mayo, pero como el gobierno no intentó ampliar el marco de su convocatoria y ganar los lugares públicos para la participación de los trabajadores, se fue consolidando el resultado del 17 de julio.

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