Guevaratos y los Derechos del Niño

Enero 30, 2009

Una de las primeras cosas que queremos es aprender.

 Sabemos que no se puede aprender con la panza vacía, o con frío, o si uno no tiene donde dormir, y sabemos que hay dos cosas que van juntas: para tener un mundo mejor en el que todos podamos aprender, hay que saber que todos tenemos derecho a aprender, también a abrigarnos, a comer, a vivir en una casa, a poder ir al médico y a jugar.

Por eso ¡¡qué mejor que aprender entre todos, los derechos de los chicos!!

 Los chicos somos más chicos que los grandes y por eso nos llamamos así: chicos y grandes. No somos como los adultos sólo que en distinto tamaño. Somos chicos y queremos, pensamos, aprendemos y sabemos cosas a nuestra medida.

 Vamos conociendo el mundo a medida que crecemos. A veces crecemos despacio o crecemos rápido o crecemos mal según cómo nos va en la vida. A veces somos seres poco interesantes para los grandes porque no somos como ellos. Les interesa que repitamos cosas como loros y sólo eso les importa, porque les parece divertido. Y la mayoría de los grandes que conocemos no se animarían a hablarle a otro grande, como le hablan a un chico por ser chico.

 Millones de familias viven bajo presiones, para algunas la vida es más difícil que para otras: a muchas no les alcanza la plata para vivir dignamente, muchas no tienen casa, otras no tienen trabajo, otras no tienen plata para ir al médico, hay chicos que tienen que ir a trabajar en lugar de ir a la escuela.

 Y como somos los más chicos de la sociedad, somos víctimas de muchas cosas.

 La mitad de los chicos que va a la escuela bonaerense llegan a las aulas con hambre. El índice de pobreza que tanto nombran en la tele es un numerito que nos dice que la mitad de los chicos que van a la escuela tienen hambre. O sea que la mitad de los chicos va a la escuela a no poder aprender, porque el ruido de la panza no les deja pensar, no les deja atender, no les deja tener ganas.

La mitad de los chicos va a la escuela a nada. O mejor dicho, va a la escuela a comer y no a aprender; entonces, los chicos que debieran ir a aprender van sólo a comer.

 Pero hay más todavía: un niño que desde la gestación, o sea cuando está en la panza de su mamá, hasta los 5 años no recibe una alimentación adecuada sufre en su desarrollo neuronal una atrofia, un daño no reversible, o sea que va a tener menor capacidad de aprender…y si encima ese nene al ingresar a la escuela se encuentra con que no le enseñan, la cosa se pone peor. Y esto que pasa en la provincia de Buenos Aires pasa en el país; las provincias más pobres, las que necesitan más de la educación, son las que menos dinero reciben por chico; las que más educación necesitan, reciben menos. La posibilidad de una educación igualitaria es una mentira y es que una igualdad de oportunidades equivaldría a una igualdad en el punto de partida, es decir que todos los chicos lleguen a la escuela con verdaderas posibilidades de aprender, con muchas ganas de jugar y sin que la única gana que tengan sea la de comer.

 Y los chicos en el medio de esto lo único que podemos hacer es patear a un gato o a un perro… y que no lo pateamos porque además pobre, le dolería y eso no está bien.

 En mi barrio cantamos una coplita que dice así:

Mi padre manda a mi madre,

mi madre me manda a mí,

yo mando a mis hermanitos,

¡todos mandamos aquí!

 Pareciera que acá mandar quiere decir tener más derechos, de arriba para abajo, como una escalera. En la historia de la humanidad, muchas veces pasó como en la copla… los manda más decidían quiénes eran los manda menos. Así se estableció la discriminación entre los hombres. Eso pasó con los indios, con los negros, con las mujeres, con los niños, con los pobres, con los más débiles de distintas épocas y países. Por eso hubo que defender los derechos humanos, o sea los derechos que tenemos todas las personas por el solo hecho de ser personas. Pero parecería que acá hay una escalera donde algunos están más arriba y tienen más derechos, y que los chicos tenemos menos derechos que los grandes.

 Cuando un país tiene pobreza, violencia, inestabilidad, falta de democracia, esta presión cae sobre sus habitantes, sobre la familia y sobre los más débiles. Por eso tenemos que conocer los derechos de los chicos para poder defenderlos.

 Por suerte la mayoría de los países se reunieron y discutieron hasta llegar a un acuerdo sobre diez principios que contienen los derechos del niño.

 Todos estos principios, los diez, son para todos los niños del mundo, para todos todo. Empecemos entonces por el comienzo: un niño necesita atención antes de nacer. Seguridad no solamente en su casa sino en la sociedad en la que vive, para que se pueda crecer bien. Hay que cuidar a la mamá cuando está con panza, necesita cuidado médico, comida y una familia que la apoye.

 El bebé tendrá derecho a protección especial. Por ejemplo en caso de guerra, de accidentes o catástrofes, ese chico y todos los chicos tienen que ser ayudados primero. Lo mismo tienen derecho a todas las cosas que le permiten crecer bien: a estar sano, a jugar, a ir a una biblioteca, a estudiar, a tener paz…

 También hay derecho a tener un nombre y una nacionalidad. Todos los chicos necesitan amor y cuidados. Sería conveniente que el Estado se preocupara especialmente de los menores para que sean felices. Pero a veces todo esto no se cumple porque estos principios no son obligatorios ni para los ciudadanos ni para los Estados. Hay una gran diferencia entre lo que permite la ley y lo que realmente pasa con los chicos. Tenemos que darnos cuenta de eso. Nos encontramos con que estos derechos no se cumplen, se violan a  menudo, los chicos no están protegidos, muchos no pueden educarse, ni siquiera viven con su familia…

 ¿Y entonces? Me estoy acordando de las Abuelas de Plaza de Mayo… las abuelas tienen una organización que se dedicó especialmente a buscar a los chicos desaparecidos y a devolver a sus verdaderas familias a los que habían sido llevados a otros hogares. De los chicos que fueron encontrados, algunos viven con sus legítimas familias. En otros casos continúan con la familia adoptiva y en contacto con sus verdaderos abuelos.

 Cuando vino el golpe militar de 1976, muchas familias o papás jóvenes, fueron llevados por la fuerza por los militares y nunca más se supo de ellos. Son los desaparecidos. En muchos casos los chicos de los desaparecidos fueron a parar a otras familias que querían un niño. Por eso la organización de Abuelas de Plaza de Mayo se preocupó de recuperar a esos niños y devolverlos a sus verdaderas familias. Lo mismo pasó con bebés que nacieron en las cárceles mientras las mamás estaban presas. Muchos chicos fueron recuperados, otros no.

 Por eso, como sabemos que muchas veces, muchísimas veces, los derechos de los chicos no se respetan, lo primero que tenemos que hacer es aprender los derechos y contárselo a otro y a otro y a otros más, como hicieron las Madres y las Abuelas de la Plaza de Mayo. Y después juntarnos todos los chicos que ya sabemos nuestros derechos y pedir que se los respete, porque aunque somos chicos, sabemos el ejemplo de las ramitas… a una ramita sola la quiebra cualquiera, pero a cien ramitas juntas…¿Quién las quiebra?


Democracia de baja intensidad, educación y campesinado santiagueño, un camino a la rebelión

Enero 27, 2009

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EDUCACIÓN Y MOVIMIENTO SOCIAL

La dictadura en Santiago del Estero ha durado hasta hace un ratito. Sólo en la zona de Añatuya, enlos últimos tres años se han denunciado 10 mil casos de tortura.

La democracia actual como democracia de baja intensidad, a pesar de su intento de crear gobernabilidad, cae en su trampa y como una víbora que se muerde la cola, echa un manto de olvido por sobre las demandas tierra, trabajo, alimento, salud, educación, etc. En ese marco el ciudadano sólo tiene posibilidades de participación en las elecciones o mejor decir en las votaciones. En nuestras democracias se conjugan componentes autoritarios con una idea de representatividad donde las votaciones son fundamentalmente actos de autorización al representante para que decida según sus propios criterios… o sea prácticas y concepciones políticas delegativas.

La idea de la universalización de los derechos y los deberes sociales, civiles y políticos no constituye por sí misma la garantía de reconocimiento de esa ciudadanía. O sea, el mismo estado da lugar a un no lugar, una marginalidad, logrando crear concepciones de no derecho, no legalidad y por tanto la legitimidad entra en crisis, cayendo todo ese caudal de ciudadanos marginales al movimiento social, donde la información se contrapone con el poder convirtiéndose en un nuevo poder.

Ahora bien ¿cómo sucede esto? Empecemos por definir educación: educar es socializar conocimientos, es decir hacer de un conocimiento un bien social, o sea que la educación ni por casualidad se reduce al ámbito formal.

Hay mas todavía, los pueblos desde siempre han encontrado la forma de socializar los conocimientos que a su realidad se le hacen necesarios.

Conviene detenernos en estos dos puntos y mirar a la escuela. La falta de motivación para aprender está dada en la renuncia que el aprendiz realiza de su propio saber, pero también en la dificultad escolar de enseñar “métodos de pensamiento” para crear mayores niveles de creatividad y productividad.

La concepción del aprendizaje remite a modos de entender la realidad, es decir a determinantes ideológicos. El sistema educativo es el productor del fracaso escolar considerando a este una consecuencia inevitable. Se siguen implementando o creando técnicas y estrategias para que los niños se adapten a la escuela en vez de adaptar la escuela a los niños. Volvemos a una idea delegativa; así se adjudica el fracaso escolar a las condiciones socioeconómicas de las familias de origen, las diferencias en las trayectorias escolares se reducen a las diferencias sociales. Así la escuela se plantea para que les sirve leer a alumnos que cuidaran chivos, o de que manera pueden aprender esos niños viniendo de donde vienen. La escuela en tanto elemento que cumple con funciones de clasificación social, necesita reproducir en su interior una estructura de desigualdades por la cual el logro de unos existe en relación al fracaso de los otros. La escuela funciona atribuyendo a los niños posiciones, de esta manera es un microcosmos de reproducción de desigualdades. Por si fuera poco en muchos de estos contextos de abandono social la escuela es la única representante de la existencia del estado.

Como contrapartida, el proceso de exclusión dio paso a un proceso de identidad “el campesinado”. En este proceso se dio una fuertísima práctica educativa, dándose los ciudadanos a conocer entre sí sus derechos; sobre la idea propia de sentirse propietarios de sus tierras, pero frente al desconocimiento que la ley los amparaba, comenzó a romperse el silencio, y el conocimiento del derecho se convirtió en uno de los motores del Movimiento Campesino de Santiago del Estero. Acá hay un secreto fundamental del éxito de la educación popular… al no desconocer los saberes previos, al adquirir el conocimiento del amparo de la ley, se resignifica la idea de pertenencia de la tierra y del amparo de la ley, y en ese mismo punto el campesino se siente dueño del conocimiento y por tanto se hace cargo de socializarlo con toda “Democracia de baja intensidad, educación y campesinado santiagueño, un camino a la rebelión” su comunidad. El conocimiento socializado hace a la democracia, a la democracia participativa y ya no delegativa. La socialización del conocimiento permite a todos los actores tener injerencia en las decisiones, tener participación real.

¿Pero qué decimos cuando hablamos de educación popular? Al decir popular no decimos masivo, o que estamos en contra del conocimiento académico; no decimos popular como si habláramos de conocimiento vulgar. Decimos popular como clasista y hablamos de conocimiento científico, critico, reflexivo.

En una provincia regida durante 50 años por un régimen como el juarista, es fácil entender el desarrollo clasista de los compañeros campesinos, pero ¿qué pasa desde la intervención para acá? La democracia de baja intensidad, o de bajo vuelo, no da respuestas a las demandas sociales, pero en su disfraz democrático, pone así mas no sea en circulación determinada información, información que dada la práctica educativa democrática ejercida por los campesinos puede ser leída y procesada de otra manera. O sea, mayor información circulando, una práctica verdaderamente democrática del movimiento social y una no respuesta a las problemáticas van marcando el rumbo a tomar en lo político. La conciencia del derecho hace a lo que podría pensarse como desgaste del movimiento social en una nueva postura y en acercamiento a posturas mas radicales, a posturas con una visión mas totalizadora del conflicto (y de las soluciones).

¿Y qué decimos nosotros como Guevaratos? Decimos que debemos promover la educación, pero no sólo en el sentido que todos promovemos, sino en tratar de entender las causas de la exclusión de tantas miles de personas, en aclarar que todos tenemos un número que nos acerca a algunos más que a otros a la exclusión, pero que la exclusión es una realidad en este sistema, para todos. Entonces la educación tiene que hacer esfuerzos para socializar conocimientos con toda la comunidad, hacer que la educación teja redes de solidaridad, encontrar soluciones comunes a los problemas comunes. La educación debe convertirse en el motor del cambio social, profundizando la democracia, para llevarla a una realidad total. Esta en nuestras manos desarrollar un sistema donde entremos todos, basados en la democracia, la justicia y la igualdad.

Nosotros proponemos el arte como camino pedagógico para la resignificación y socialización del conocimiento, puesto que la consideramos una herramienta de increíble efectividad. En el juego de hacer arte, se puede aprehender todo el entramado social que hace al aprendiz, pero que a su vez lo lanza como portador de un conocimiento. La resignificación lograda por este medio es tal que el aprendiz no solo aprende, sino que además se convierte en maestro, al no dejar de lado sus saberes previos y al resignificarlos… he aquí el secreto de porque la verdadera educación popular es un imparable ciempiés que tiene pueblo arriba, pueblo al costado y pueblo abajo.

El arte como medio de enseñanza tanto sea desde un lugar pasivo, como mero lector, donde no sólo existe un texto y un guión, y un paratexto, que vinculan la literatura, la pintura, la psicología, etc., como también y sobre todo desde un lugar activo en la construcción de textos nuevos que le permiten al alumno apropiarse del conocimiento, y a su vez sentirse orgulloso de su trabajo y multiplicarlo. Permitiéndonos de esta manera llegar a las familias y recuperar el lugar social del conocimiento.

Desde la historieta social podemos enseñar todas las asignaturas, fundamentalmente porque la única posibilidad real de aprehensión y resignificación es el contacto con lo social; esto nos permite dar respuestas todo el tiempo al “¿para qué me sirve esto?”, que tan poco puede responder la escuela hoy en día.

Por eso insistimos… educar para socializar, educar en el para todos todo. Sabemos bien que sólo la posesión de la tierra no acaba con el latifundio, que la educación sola no termina con la explotación, pensamos que la conjunción de tierra y educación es la Reforma Agraria… acceso a la tierra y acceso a la educación…

Chan chan, y hasta acá esta chacarera doble


Sobre la Res Pública [1]

Enero 23, 2009

“…la república pareció ser una cosa natural. Cada partido la interpretó a su manera. Arrancada por el proletariado con las armas en la mano, éste le imprimió su sello y la proclamó como una república social.”

Karl Marx, El 18 Brumario de Luís Bonaparte

Desde 1792 el concepto de república ha tomado forma para buena parte de la población del mundo. Dejó de ser una alocada idea de algunos filósofos charlatanes, como los llamaban sus contrarios, para convertirse en la manera en que se organizaría buena parte de las naciones del mundo. Y si pensamos en la república, la democracia surge como una cualidad principal. De todos modos, es necesario aclarar, que la idea de república se refiere fundamentalmente a la “representación”, es decir a la existencia de un grupo de personas que por sus cualidades especiales representan al conjunto de la sociedad, y por otro lado, la idea de democracia alude a que estos representantes sean elegidos por la mayoría. Esto explica que haya monarquías que se consideran democracias y repúblicas que se consideran autoritarias.

Los procesos políticos que desarrollan los pueblos van moldeando las ideas, y la idea de república, saliendo de su inicial estrechez, se fue mezclando con la de democracia. Por ejemplo: a mediados del siglo XIX, con la segunda república, los obreros de París, que habían sido fundamentales para derrocar al rey, toman la ciudad para exigir el cumplimiento de las tres consignas, no solo libertad e igualdad, como estaban haciendo los nuevos gobernantes, dueños de fábricas y negociantes, sino también la fraternidad, la república social. Los obreros no se contentaban con votar regularmente y tener representantes, además querían que resolvieran sus problemas de hambre y desocupación.

Otro concepto que tenemos incorporado y que comparte raíces con los dos anteriores es el de ciudadanía. Ciudadana es la persona que tiene derechos políticos, o sea que elige y puede ser elegida para ejercer el poder delegado por la sociedad. Grandes luchas y debates se dieron y se dan para determinar quiénes son ciudadanos y cuál es el grado en que se delega el poder a los representantes. Los teóricos liberales de la república y la democracia nos hablan de que el interés general, el bien común y la felicidad del pueblo están garantizados por el “pacto social”, pero en realidad es la justificación de un sistema que permite la dominación de una minoría sobre la mayoría.

Ya nos enseñó Marx que la sociedad está dividida en clases sociales que tienen intereses diferentes. Entonces el contrato social, que supuestamente, es celebrado por el conjunto de los ciudadanos para constituir la nación y el estado, es en realidad un mito sobre la creación de la sociedad burguesa.

En realidad las fracciones de la clase dominante, la burguesía, acuerdan la creación de instituciones que garanticen la dominación política sobre el conjunto de la sociedad. Se constituye una forma de estado, o sea, la utilización de la fuerza física, la administración pública, la educación, la prensa, la religión, el mercado, etc. Surgen con el tiempo toda una serie de instituciones que buscan resolver los conflictos sociales de manera que no se cuestione el sistema en sí, y sobre todo que estas soluciones no necesiten del uso de la fuerza, pero en el caso de que sea necesario utilizarla cuente con el consenso mayoritario de la población. La creación de consenso es esencial para garantizar la dominación; ya que el uso abierto de la violencia hace más visible el carácter injusto del sistema.

Sin embargo el sistema no es perfecto, nunca puede anularse indefinidamente la lucha de clases ni la capacidad de las fuerzas sociales de cambiar la realidad. Las instituciones de la república burguesa están atravesadas por la pugna entre las clases y las fracciones de clases. Sumado a esto, el sistema económico que resguarda, el capitalismo, entra en crisis recurrentemente. Tampoco hay que creer que caerá inevitablemente por su propio peso, nada de eso, simplemente se pretende decir que la lucha política es constitutiva del sistema e imprescindible para cambiarlo.

Ahora bien, la Argentina ha logrado consolidar su sistema democrático liberal, tanto es así que en 2001 en medio de una profunda crisis económica, social y política, las clases dominantes no cuestionaron el sistema, se respetaron los procedimientos constitucionales y el parlamento ofició de elector del “piloto de tormentas” como gustaba llamarse Duhalde.

Por su parte el pueblo fue más allá y cuestionó la forma liberal de la democracia. Como dice Daniel De Santis: “…llevó a amplios sectores de nuestro pueblo a renegar de la democracia burguesa, pero no a suplantarla en su conciencia por la necesidad de una revolución social; sino que continuó moviéndose dentro de los marcos de las reivindicaciones democráticas. Pero su democratismo era un democratismo consecuente expresado en la consigna “que se vayan todos y que no quede ni uno solo”. De allí su importancia y su potencialidad. Para poder sintetizar el contenido de estas jornadas tuvimos la necesidad de crear una nueva categoría. Dijimos: fue un movimiento democrático en contra de la democracia burguesa.”[1]

Desaprovechada esta oportunidad por la izquierda a la hora de construir una alternativa política que planteara la superación de las formas burguesas de representación, que le diera a la sociedad una alternativa palpable de democracia popular que eliminara el clientelismo, que reformulase la ciudadanía: en definitiva, que partiendo del cuestionamiento democrático abriese un camino, un tránsito, hacia una nueva institucionalidad, la cual promueva el autogobierno de masas, como base del poder popular.

Se nos hace imprescindible entonces desarrollar esta tarea política. Los revolucionarios tenemos que asumir la difícil tarea de construir poder popular, con el debate, la participación y la movilización de amplios sectores. Generar proyectos que nos muestren preparados para gobernar y por medio de los cuales se generen espacios reales de auto-gobierno. Así como los trabajadores son potencialmente capaces de autogestionar sus fábricas, los vecinos lo son de ordenar sus barrios.

Tenemos que explicar que los problemas estructurales tienen solución disputándole el poder real a la burguesía y que tenemos un proyecto político para hacerlo.

No se trata de confiar en que desde los parlamentos podemos hacer las reformas que cambien de raíz al sistema, terminen con la alienación del hombre y la ley del valor. Estamos concientes que para eso se necesita una revolución socialista que se extienda a escala mundial. Los socialistas, no debemos desentendernos del funcionamiento de las instituciones burguesas mientras éstas tengan vigencia para las masas populares, sino mantenernos ante ellas concientes de que no se trata de formas eternas ni inmodificables, en un estado de participación crítica.

Justamente por eso es que analizamos la realidad y vemos que en las condiciones actuales debemos usar a favor de nuestro proyecto político la legitimidad que tienen las ideas democráticas. Desarrollar las tareas democráticas al interior de las instituciones burguesas, no es la primera ni la más importante, sino una trinchera más desde de la cual debemos combatir la vacía democracia representativa.

No podemos descuidar nuestras construcciones por fuera de las instituciones burguesas, al contrario queremos que se potencien ambas construcciones.

Partiendo de nuestra experiencia particular, en la ciudad de La Plata, el 28 de octubre último, hemos visto que gran parte del pueblo valora positivamente a las elecciones y de que éste es un momento de debate político que vive la sociedad. Ya que en los últimos comicios pese a la incomodidad de hacer largas colas que podían durar varias horas y aún sabiendo que en la práctica no hay ninguna penalidad por no votar, la votación no cerró, en algunas escuelas, hasta bien entrada la noche. Esto nos llamó particularmente la atención, teniendo en cuenta que los medios masivos de comunicación anunciaban un masivo desinterés y apatía generalizada. Incluso el mismo domingo 28 varios canales de televisión parecían querer desalentar la participación electoral por la forma en que abordaban su cobertura del proceso eleccionario.

Quizás solo haya sido una mala impresión, pero podríamos preguntarnos, si en realidad a la clase dominante, a alguna de sus fracciones, o a sus mediaciones políticas, no le conviene generar esta apatía electoral. No tenemos argumentos sólidos al respecto, simplemente nos parece interesante pensarlo y estar alerta, sobre todo si se empieza con la tan anunciada reforma política.

También pudimos ver que hubo en una parte importante del electorado un voto bastante meditado que se expresó en los cortes de boleta. Esto se veía en las colas al evaluar el tiempo que pasaban los votantes en el cuarto oscuro, y produjo que en La Plata, la Coalición Cívica ganara los cargos de presidente y senadores provinciales, el Frente Para la Victoria gobernador y diputados nacionales, y finalmente el Frente Renovador Platense a intendente.

Un aspecto, del que sí podemos hablar con mayor seguridad[2], es el nivel de abstencionismo, o sea la cantidad de gente que pudiendo ir a votar, no lo hizo. Al respecto queremos aclarar que nos resulta muy difícil trasladar a la realidad este número, ya que no sabemos cuantas personas que aparecen en el padrón están en condiciones de ir a votar realmente (muerte, enfermedad, edad, viaje, etc), y a la vez los que realmente decidieron no ir a votar, es muy difícil saber su motivación.

De cualquier manera, el medio de abstencionismo en los ’90 en la provincia de Buenos Aires fue del 16,74% del padrón, llegando a su máximo histórico en 2001 con 22,93%. En 2007 sigue siendo superior a la media de los ’90 con 20,95%. Luego de analizar la serie histórica no nos parece un buen indicador para ver el nivel de aceptación por parte de la sociedad de las instituciones democráticas, ya que el aumento de 6,19% en 2001 no parece dar cuenta de la gravedad de la crisis, que analizáramos anteriormente. Tampoco nos parece que la baja del 3,43% en el nivel de abstencionismo que se dio entre 2001 y 2003, de cuenta del grado de recomposición del sistema de dominación.

Otro dato que nos parece interesante para analizar es el llamado “voto bronca” , o sea la suma de votos en blanco y anulados, si bien no lo desarrollaremos aquí una hipótesis para abordar estos datos puede ser que aumenta en relación a la falta de alternativas políticas y disminuye cuando se confrontan proyectos diferentes.

Tenemos mucho que estudiar para salir del terreno de la especulación, pero nos atrevemos a plantear que la mayor parte de la sociedad no es tan apática a la hora de decidir su voto, y que el marketing político, las redes clientelares y los votos cautivos no alcanzan para ganar una elección. La construcción y el convencimiento político parecen seguir siendo fundamentales para conseguir el apoyo popular.

La propuesta es buscar los caminos que nos permitan profundizar estos debates democráticos. Deberíamos plantearnos por qué un sistema que dice basarse en la soberanía popular sólo permite que el soberano se exprese una vez cada dos años. E insistir en cómo puede ser que el único ejercicio posible del soberano sea delegar su poder en representantes que no tienen ni que rendir cuentas ni pueden se revocados de sus cargos, para poner en evidencia la verdadera naturaleza de la democracia burguesa. Deberíamos cuestionar cómo las clases dominantes, que también son dirigentes, han logrado instalar la idea de que las instituciones democráticas actuales son inmodificables, eternas, haciéndolas aparecer como el resultado de un desarrollo natural. Por el contrario sabemos que el actual sistema democrático surge de un desarrollo histórico, real, social y complejo.

Partiendo del grado de conciencia de las masas y sin subestimarlas debemos encarar estas tareas. El desafió es grande pero el futuro podría ser nuestro si acertamos a construir una táctica política y sus medios de propaganda que combinen la intervención democrática y la perspectiva socialista.

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(1)Res Pública: del latín “Cosa Pública”, “Estado”, “República

(2)De Santis, Daniel: Informe al Comandante Che Guevara: a 40 años de su caída en combate, nuestra línea y sus tareas de construcción política. A formar filas, La Plata 2007.

(3)Por que lo hacemos en base a los datos publicados por el ministerio del interior sobre la provincia de Bs. As.: http://www.mininterior.gov.ar/elecciones/estadistica/e_ant.asp


Imagenes del Calendario 2009 de Guevaratos

Enero 23, 2009

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Valoraciones de Jorge Ricardo Massetti acerca de su encuentro con el Che

Enero 12, 2009

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La lucha de liberación nacional en Cuba, a la que Ernesto Che Guevara diera una valiosa
contribución, atrajo la atención internacional, y atendiendo a ello, en varias
ocasiones periodistas extranjeros visitaron nuestro país con el objetivo de
entrar en contacto y entrevistar, tanto a Fidel Castro, como a otros de los más
relevantes luchadores.
Enviado por Radio “El Mundo”, de Buenos Aires, en 1958 llegó a Cuba el
periodista argentino Jorge Ricardo Masseti con la encomienda de entrevistar a
Fidel y a Ernesto Guevara.
Posteriormente Masseti escribió un libro titulado “Los que luchan y los que
lloran”, que se publicó en Buenos Aires, en diciembre de 1959, y en el que
narró, entre otros aspectos, su encuentro con el Che en la Sierra Maestra.
“En pocos minutos lo que parecía un dormitorio se convirtió en
comedor, oficina y enfermería. Todo el mundo estaba en pie y lo único que
preguntaba, estuviese haciendo cualquier cosa, era si había llegado el
Comandante.
Guevara llegó a las 6, mientras yo observaba, admirado, a un grupo de muchachos
que se preocupaba insólitamente, en hacer algo que yo hacía mucho tiempo había
dejado de practicar: lavarse la cara. Comenzaron a llegar desde distintos lados
grupos de rebeldes sudados, cargados con su mochila ligera y su pesado
armamento. Los bolsillos estaban hinchados de balas y las canana se cruzaban
sobre el pecho. Era la gente que había tendido la noche anterior una emboscada
a las huestes de Sánchez Mosquera y volvía cansada, con sueño, y con las ganas
contenidas de enfrentarse con los guardias del odiado coronel. A poco llegó
Ernesto Guevara. Venía montado en un mulo con las piernas colgando y la espalda
encorvada, prolongada en los caños de una Beretta y de un fusil con mira
telescópica... Cuando el mulo se fue acercando pude ver que le colgaba de la
cintura una canana de cuero colmada de cargadores y una pistola. En los
bolsillo de la camisa asomaban dos magazines. Del cuello colgaba una cámara de
fotos y del mentón anguloso algunos pelos que querían ser barba.
Bajó del mulo con toda calma, asentándose en la tierra con unas botas enormes y
embarradas y mientras se acercaba a mí, calculé que mediría un metro 78, y que
el asma que padecía no debía crearle ninguna inhibición.”
El periodista argentino Jorge Ricardo Masseti detalló igualmente en su relato
algunos aspectos de la singular conversación que sostuviera con el Che en la Sierra Maestra,
durante la lucha de liberación nacional en Cuba:
“Él había encendido su pipa y yo mi tabaco, y nos acomodamos para una
conversación larga. La primera pregunta al Che fue la siguiente: ¿Por qué estás
aquí?... Me contestó con su tono tranquilo que los cubanos creían argentino y yo
calificaba una mezcla de cubano y mexicano: Estoy aquí porque considero que la
única forma de liberar a América de dictadores es derribándolos, ayudando a su
caída de cualquier forma y cuanto más directa mejor.
¿Y no temes que se pueda calificar tu intervención en los asuntos internos de
una Patria que no es la tuya como una intromisión?
En primer lugar yo no considero solamente a mi Patria la Argentina, sino toda
América; tengo antecedentes tan gloriosos como el de Martí y, es precisamente
en su tierra en donde yo me atengo a su doctrina; además no puedo concebir que
se llame intromisión al darme personalmente, al darme entero, al ofrecer mi
sangre para una causa que considero justa y popular, al ayudar a un pueblo a
librarse de una tiranía que si admite la intromisión de una potencia extranjera
que la ayuda con armas, con aviones, con dinero y con oficiales instructores.
Ningún país hasta ahora ha denunciado la intromisión norteamericana en los
asuntos cubanos, ningún diario acusa a los yanquis de ayudar a Batista a
masacrar a su pueblo. Pero muchos se ocupan de mí. Yo soy el extranjero
entrometido que ayuda a los rebeldes con su sangre. Los que proporcionan las
armas para una guerra interna no son entrometidos. Yo, sí.”