
Guevaratos cumple 2 años!!
Septiembre 28, 2009Y te invitamos a festejarlo juntos, el próximo domingo 4 de octubre,
A partir de las 15 hs., en el Centro Cultural Estación Provincial, de 17 y 71.

Arranca la Cátedra en la UBA
Septiembre 23, 2009


Miércoles 23/09/09 21hs.
Marcelo T. de Alvear 2230 – Aula 100
Los Intelectuales y la cultura en el PRT
Invitados:
Rosana López Rodríguez (Lic. en Letras, Investigadora)
Vicente Zito Lema (Dramaturgo, militante)
A 38 años del sucuestro de Luis Pujals
Septiembre 21, 2009Luis Pujals, dirigente del PRT-ERP en Rosario, fue secuestrado el 17 de septiembre de 1971.
Fue el primer desaparecido del PRT.
Su cuerpo continúa desaparecido, y sus asesinos impunes.[1]
El genocida Agustín Feced está sindicado como el principal responsable.
Según contaba “El Cuervo”, Alejandro All, Feced, lo hizo traer de la Cárcel a la Jefatura para decirle: “¿sabes de dónde vengo? Vengo de matarlo a Pujals, le reventamos el hígado a trompadas y lo tiramos por la ventana. Eso mismo te va a pasar a vos y le va a pasar a todos ustedes porque a Pujals le llegó la justicia, no eso que llaman ustedes justicia popular, con las cárceles del pueblo, ni la justicia de esos jueces pelotudos que los dejan entrar por una puerta y salir por la otra, sino mi justicia, que es la verdadera justicia”*.
Compañero Luis Enrique Pujals
¡Hasta la Victoria Siempre!
*Esta anécdota es contada por Luis Ortolani en la Cátedra Che Guevara el 10 de mayo de 2007[2]
Balada para Luis
Canción compuesta por Roque Narvaja en 1972 dedicada a Luis Pujals. Este tema pertenece a su primer disco “Octubre (mes de cambios)”
ESTRELLA ROJA N° 25, del 21 de setiembre de 1973*
¡GLORIA A LUIS PUJALS!
El 17 de setiembre se cumplen dos años del secuestro y desaparición de Luis Pujals, dirigente de nuestro Ejército Revolucionario del Pueblo y del Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Sus secuestradores fueron los hombres de la siniestra DIPBA en Buenos Aires, pero su asesinato se concretó en Rosario, en aquella época feudo siniestro del ajusticiado General Sánchez y su banda de torturadores.
Los asesinos principales aún andan sueltos, probablemente organizando algún comando parapolicial. Se trata del comandante de gendarmería Agustín Feced y del comisario Bertoglio, quienes pocos días antes de la asunción de Cámpora, renunciaron a sus respectivos cargos de Jefe de Policía y Jefe de Informaciones en Rosario y desaparecieron misteriosamente.
Recordar a Luis es trazar un cuadro de toda una época de la militancia, la época de transición de los viejos círculos de intelectuales a la organización actual.
Pujals ingresó a una de las corrientes que formaron al PRT, Palabra Obrera, en 1961. Como tantos jóvenes de esa época -tenía entonces 19 años- recibió vivamente el impacto que causó la Revolución Cubana en toda América Latina.
La epopeya de Sierra Maestra le hizo comprender la profunda necesidad de una revolución en nuestra América dependiente y oprimida. le dolían la miseria, la explotación, las torturas, las muertes inútiles e infames de los niños que carecen de pan, todo el cuadro que ha trazado a fuego el imperialismo en nuestros países.
Su militancia comenzó en el movimiento estudiantil, en la Facultad de Ciencias Económicas de Rosario a la que asistía entonces. Rápidamente comprendió la necesidad de horizontes más amplios, de ligarse a las masas obreras.
El grupo Palabra Obrera no tenía entonces más de media docena de militantes en Rosario y las necesidades de la militancia eran múltiples. Corrían los años del gobierno frondizista. Estaban en plena vigencia el Conintes, la persecución a los últimos resistentes peronistas, el plan Larquin contra los ferrocarriles nacionales, las maniobras electorales que condujeron al golpe de marzo de 1962. La burocracia encabezada por Vandor pagaba la devolución de la CGT y las rentas sindicales entregando el movimiento obrero a la patronal y al gobierno una y otra vez.
Había comenzado el período de retroceso en las luchas económicas marcado por la entrega de la huelga general en enero de 1959.
En Tucumán se luchaba con firmeza, pero a Rosario apenas llegaban los ecos de esos combates. La militancia era dura, poco exitosa, las tareas eran múltiples y difíciles para los escasos militantes. Hacían falta hombres de hierro, o más bien con “patas de bronce” como se decía en la época.
A Luis le sobraba bronce en las patas. Sin comer, sin un peso, cotizando casi íntegro su sueldo, caminando centenares de cuadras o colándose en los ómnibus llenos para ahorrar el boleto, estaba a las seis de la mañana en la puerta de una fábrica, al medio día en otra, por la tarde en una tercera, a la noche en una manifestación o en una asamblea. Muchas veces en lugar de dormir se ponía a darle vuelta la manija al mimeógrafo para sacar un volante que él mismo tenía que repartir por las madrugadas en las zonas fabriles. Era incansable, tenaz, abnegado.
En 1965 la chatura de la militancia rosarina fue sacudida por un conflicto de proporciones. Los obreros de la empresa imperialista John Deere se declaraban en huelga, ocuparon dos veces la planta, hicieron manifestaciones en conjunto con el movimiento estudiantil que los apoyaba, totalizando alrededor de un mes de intensas movilizaciones.
Por primera vez en muchos años se usaron métodos contundentes contra los rompe-huelgas y los agentes más odiados de la patronal. Fuero hechos modestos, pero que en la época significaron toda una revolución: incendio de transporte de carneros, lucha a pedradas con la policía, rehenes en la ocupación de la planta, utilización de las mangueras de incendio contra la policía que trataba de desalojarlos.
El PRT, fundado unos pocos meses antes, se ligó a los obreros en conflicto y jugó un importante papel en la movilización, particularmente en la utilización de métodos violentos.
Luis fue el principal impulsor de toda esta actividad. Con su característica capacidad militante estuvo en las manifestaciones, en los piquetes de huelga, en las tareas de solidaridad, en la lucha contra la policía, en los ataques a carneros y agentes patronales.
Ya entonces venía vislumbrando la necesidad de incorporar la violencia a las luchas de la clase obrera y el conflicto de John Deere fue la confirmación de sus posiciones y la posibilidad de ponerlas en práctica.
De allí en adelante se orienta decididamente hacia la línea de lucha armada. En 1966 fue electo miembro del Comité Central del PRT, en el II Congreso.
En 1967 se contó entre los dirigentes de la corriente proletaria que bregaban por la formulación de una estrategia de poder político-militar y la concreción de la lucha armada, transformándose así en uno de los baluartes que permitió la expulsión de la camarilla morenista y la concreción exitosa del IV Congreso.
En dicho Congreso fue confirmado como miembro del Comité Central y este, a su vez, lo eligió miembro del Comité Ejecutivo.
Con otros compañeros que fueron destacados dirigentes de la lucha armada, se abocó a la construcción de la primera célula militar en Rosario. Las primeras tareas fueron modestas, como todo comienzo.
Luis aplicó a ellas, una vez más, sus “patas de bronce”. Ya no se trataba de conseguir papel para volantes, sino clorato de potasio para los explosivos. Era necesario proveerse de armas. Aprender a tirar. Hacer las primeras experiencias de combate. La célula militar rosarina hizo todo eso y mucho más, bajo la dirección de Luis. De allí surgieron los cuadros para el crecimiento de los comandos formados con compañeros extrapartidarios. Más tarde, las unidades de combate del ERP.
En 1969 Pujals fue enviado al extranjero, a fin de realizar un curso de especialización militar. Al regresar se encontró una vez más con la lucha de clases estallando abiertamente en el Partido. Fue uno de los pocos miembros del Comité Ejecutivo que se alinearon en la Tendencia Leninista, base del PRT actual.
Después del V Congreso Luis fue destinado a la Regional Buenos Aires y se desempeñó sucesivamente como responsable militar y político de la misma.
Cuando fue asesinado por la policía de la Dictadura Luis Pujals tenía 30 años de edad y más de diez de militancia. Se había forjado en la tarea dura del trabajo de masas en época de inactividad de estas y en los difíciles comienzos de la lucha armada. Era uno de los más probados dirigentes de nuestra guerra revolucionaria y estaba alcanzando su plena madurez como cuadro revolucionario.
Su vida y su muerte constituyen un ejemplo vivo y fecundo para los jóvenes militantes y combatientes que la clase obrera y el conjunto de las masas destacan hoy por decenas y centenares.
Los que tuvimos la suerte de militar con él, no lo olvidaremos jamás.
¡Hasta las Victoria Siempre!
*En: DE SANTIS, Daniel(Comp.), ¡A Vencer o Morir!-PRT-ERP- Documentos (Tomo 1), Editorial EUDEBA, Buenos Aires, 1998[3]
HACE 33 AÑOS
Septiembre 16, 2009El 16 de Septiebre de 1976 10 estudiantes secundarios de la escuela Normal N° 3 de La Plata, son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Todos tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del servicio de inteligencia del ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que calificó al suceso como “accionar subversivo en las Escuelas”. Este hecho es recordado como “La noche de los lápices”.

LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS Y LA POLÍTICA EN 1973-1974
La vuelta a la democracia en el mes de Mayo de 1973 trajo consigo la irrupción en la vida política y social de los distintos sectores del pueblo que habían experimentado un crecimiento sustancial en el enfretamiento con la dictadura que gobernaba desde 1966. Uno de esos secotres, los estudiantes secundarios.
En el movimiento estudiantil secundario se vivieron experiencias hasta ese momento inéditas en lo referente a la participación política, tanto a nivel gremial, es decir los centros de estudiantes y los reclamos especificos del sector, como en un sentido partidario e ideologico, cuestionando la totalidad de un sistema injusto y trabajando para transformarlo.
El diario La Opinión publicó en 1973 un suplemento dedicado al análisis de los fenómenos políticos entre los adolescentes. En dicho articulo destacaba una encuesta que realizó el periódico entre 252 estudiantes. Se comprobó que el 30.3% de los jóvenes encuestados tenia participación política de algún tipo.
La política había impregnado el conjunto de la vida estudiantil, dentro y fuera de los colegios. Las organizaciones políticas vieron incrementado notoriamente el numero de sus militantes y el grado de su influencia. Según el suplemento citado, “…las tres fuerzas mas importantes son, en este orden, la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), la Federacíon Juvenil Comunista (FJC) y la Juventud Secundaria Peronista (JSP)”.
La encuesta de La Opinión también revela que en 1973 los estudiantes secundarios se inclinaban ante figuras emblemáticas del movimiento revolucionario, con la salvedad de Perón, quién, sin embargo, asumia para una porción amplia de los estudiantes contornos casi revolucionarios. Pese a todo quien encambezaba la encuesta era el “Che” Guevara, con el 67%, a continuación venían J.D. Perón con el 60% y a mayor distancia, Salvador Allende 19%; Fidel Castro 19%; Eva Duarte 17%; Mao Tse-Tung 16%.
En esta encuesta queda por demás claro, que para aquella generación de estudiantes secundarios, las ideas revolucionarias y socialistas y sus referentes eran los que más ocupaban la conciencia estudiantil.
En aquellos años se había alcanzado un nivel de conciencia, acción y participación bastante elevados con lo cual el cuestionamiento al sistema capitalista era por demás peligroso para la burguesía y los sectores reaccionarios de nuestro país.
EL GOLPE DE 1976
En la historia de nuestro país, como en el resto de América latina, los golpes de estado estuvieron siempre al servicio de la clase dominante y del imperialismo. Pero el golpe de Estado de 1976 se podría caracterizar no solamente como el más sangriento vivido en la historia nacional, sino esencialmente como contrarrevolucionario y el más pro-imperialista.
LOS OBJETIVOS DEL PROCESO
Uno de los objetivos más tenzmente buscado por la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983, fue neutralizar a buena parte de la juventud y ganar a una porción para su proyecto reaccionario.
Para los que no encajaban en sus esquemas, se aplicaban distintos métodos “preventivos”, desde la más refinadas formas de marginamiento social, pasando por la clásica prisión y hasta el asesinato y la desaparicion. Cuando se instalaron en el poder, los militares consideraban que en la Argentina había una generación perdida: la juventud. Esta, por la sofisticada acción de ideólogos, se había vuelto rebelde y contestataria.
Si bien el gobierno militar toma en cuenta la situación en la que se encontraba la juventud argentina, no fue tan obstinado como para suponer que se debía atacar a toda la juventud por igual. La política hacia los jóvenes parte de considerar que los que había pasado por la experiencia del Cordobazo y demás luchas previas a 1973, los que habían vivido con algún grado de participación el proceso de los años 1973-74-75, los estudiantes universitarios y los jóvenes obreros, eran en su mayoría irrecuperables y en consecuencia había que combatirlos. Para ello utilizaron el pretexto tan obvio como falaz, se trataba de subversivos reales o en potencia que ponían en riesgo al conjunto del cuerpo social. El ser joven pasaba a ser un peligro.
Al mismo tiempo, y pensando en el largo plazo, se empieza a desarrollar una estrategia que va mas alla de la eliminación del “enemigo”. Se empieza a poner la mira sobre el relevo. Ahí están los estudiantes secundarios. Al momento del golpe tienen entre 13 y 18 años 1 millon de jóvenes.
EL TERROR EN LAS AULAS
Uno de los aspectos mas dramaticos de la represión vivida en aquellos años, fue el secuestro de adolescentes. Llegaron a 250 los desaparecidos que tenían entre 13 y 18 años, claro que no todos estudiaban. Muchos se habían visto obligados a abandonar la escuela para incorporarse al mundo del trabajo.
Pero de los procedimientos realizados, surge claramente que no se trata de hechos aislados, sino de una investigación pormenorizada de distintas escuelas. En una entrevista concedida a un grupo de padres, un Coronel de Campo de mayo les expreso que se llevaban a los jóvenes que habían estudiado en “colegios subversivos para cambiarles las ideas”.
LOS CHICOS ASESINADOS

LOS CHICOS QUE SOBREVIVIERON

Nota publicada en la el número 3 de la juventud Rebelde
Escrito por Juan
Escrito por Juan
Escrito por Juan 