APUNTES SOBRE EL RODRIGAZO.

Los hechos del 3 de julio y las movilizaciones de junio y julio de 1975.*

LUIS BRUNETTO. Licenciado en Historia
Autor del documental ‘Catorcedoscincuenta’

Lejano parece hablar de grandes movilizaciones obreras, de trabajadores organizados, que lograban torcerle el brazo a las medidas más antipopulares de un gobierno que intentaba, por todos los medios, contener el auge revolucionario que se daba en nuestro país en la década del 70.

El 2 de Junio de 1975, Celestino Rodrigo (hombre de confianza de López Rega, el fundador de la triple A) asume como ministro de economía de Isabel Perón. Venía a aplicar una política de shock antiobrero, que prefiguró la política económica que aplicaría la dictadura un año después. No obstante, se encontraría frente a frente con un formidable contendiente: la clase obrera más movilizada y combativa de la historia argentina, que se enfrenta y se propone rebasar los límites de su propia experiencia en el peronismo.

celestino-rodrigo1 Celestino Rodrigo, promovido a Secretario de Seguridad Social por José López Rega, asume como  Ministro de Economía el 2 de junio de 1975. Su plan económico   (inscripto bajo la ley 14.250 se basa en la devaluación del peso, el ajuste de precios, y un desmesurado aumento de la inflación. El dolar aumentade 10 a 26 pesos y la   nafta sube en un 172 porciento, entre otros casos. Su trasfondo es el licuado de las deudas contraidas por los empresarios en la Argentina. Funcionario además del   primer gobierno peronista, Rodrigo prepara el terreno para la nueva política económica, el neoliberalismo presente hasta los años ‘90.

Un salto cualitativo

A los pocos días de asumido Rodrigo, ante la brutal rebaja de salarios que representa su plan de ajustes, comienzan los paros en Córdoba. El 16 de Junio se produce la marcha de Ford y otras fábricas de zona norte hacia Capital Federal ante los rumores de que, a pesar de que los precios han aumentado un 150%, se aplicaría un techo salarial del 38 % en discusiones paritarias. El 27 de Junio, la CGT se ve obligada a convocar a una marcha a Plaza de Mayo contra los rumores que hablan, directamente, de la anulación de los convenios. Pero la movilización convocada por la CGT fue inútil, Isabel anuló los acuerdos paritarios por decreto y la burocracia quedó, tal vez por primera vez en la historia, completamente desacomodada frente a las bases y el gobierno. La movilización, por el contrario, ayudó a las corrientes combativas que aportaron a ella con su despliegue y demostró a las masas que estaban dispuestas a luchar en unidad, pudiendo ganar a grandes sectores de la clase que ese día experimentaron en la práctica, los limites de la lucha bajo dirección burocrática.

El 28 de Junio se realizó el I Plenario de las Coordinadoras Interfabriles. Allí se resolvió la política de movilización que marcaría el curso de esa semana decisiva, y que se expresó en las marchas masivas y nacionales que se iniciaron el 30 de junio, cuyo blanco preferido eran las sedes cegetistas, a la que los obreros marchaban a exigir la huelga general. El 1º de Julio, el senador Afrio Pennisi (UOM Santa Fe) declaraba que podía haber una solución, aunque “solamente a partir de la homologación de los convenios colectivos de trabajo”[1].

Fuera de la cabeza de los dirigentes, la situación ya no daba para más. Al llegar al país, el 2 de Julio, los dos principales dirigentes del movimiento obrero, Lorenzo Miguel y Casildo Herreras (quienes se encontraban en Ginebra, en una reunión de la OIT), fueron recibidos en Ezeiza por mas de 15 mil obreros que coreaban consignas contra Rodrigo y López Rega, y exigían una posición intransigente con respecto a la homologación de los convenios[2].


derecha-ultraderecha

De derecha a extrema derecha, Lorenzo Miguel, Casildo Herreras e Isabel Perón

El 3 de Julio

En este contexto se producen las movilizaciones del 3 de Julio. Las idas y venidas de la cúpula cegetista no habían hecho otra cosa que exacerbar el estado de efervescencia obrera y darle nuevos bríos. Mientras Miguel y Herreras jugaban su ultima carta negociadora, la Policía Federal debió bloquear todos los accesos a la Capital “para impedir que las columnas obreras marchen a la CGT”[3], convocadas por las Coordinadoras.

El peronismo, que había obtenido su impulso histórico el 17 de Octubre de 1945, gracias a la ocupación de la Plaza de Mayo por los trabajadores, debía ahora cerrar el paso a sus propias bases en un hecho que era expresión del quiebre entre la base obrera peronista y su dirección política burguesa.

De zona norte marchó hacia la Capital una columna de 10 mil obreros. Frente a la fábrica Fanacoa se improvisó un acto en el que se ahorco simbólicamente un muñeco de López Rega. La policía interceptó luego a los manifestantes y, tras algunas escaramuzas menores, los trabajadores resolvieron desconcentrarse para, al decir de uno de ellos, ¨conservar fuerzas para continuar el paro mañana¨

Otros 10 mil marchaban desde el oeste y desde el sur del Gran Buenos Aires, una columna de tres mil colectivos movilizados por el Plenario de Gremios en Lucha, fue bloqueada por la policía en el PuentePueyrredón. En Rosario, 15 mil trabajadores tomaban la cede de la CGT, donde los dirigentes habían huido. En La Plata, 10 mil obreros fueron reprimidos salvajemente por la policía de la Provincia cuando reclamaban frente a la UOCRA (sede de la CGT Regional), la formación de ¨una comisión única de lucha¨ por la vigencia de la ley 14.250, y se produjo un combate callejero que duraría varias horas.

Es así, que la burocracia se vio forzada a llamar al paro.

La influencia de la izquierda en el movimiento obrero

En las movilizaciones del 3 de julio la izquierda -tanto la marxista, como la peronista- jugó un papel fundamental que, acompañando la experiencia de las bases, podía abrir el camino de un incremento decisivo de su influencia sobre ellas. Si bien la dirección burocrática pudo descomprimir la situación con el paro del 7 y 8 de julio, también es cierto que las corrientes combativas, en el mismo proceso, se fortalecieron.

Por primera vez desde la transformación del sindicalismo en una fuerza de masas, la influencia de la izquierda en los sindicatos, apoyada en la crisis de relación entre la base obrera y su dirección burguesa, se expresó en una acción nacional concreta.

El paro del 7 y 8 de julio debe ser visto como el resultado de la acción combinada de las bases obreras y la izquierda sindical, que se expresó, aunque fuera provisoriamente, en la acción de las Coordinadoras. Ese paro fue la respuesta de la burocracia a una presión insoportable que amenazaba con rebasarla, pero una respuesta que la burocracia nunca hubiese querido dar.

Diarios:

[1] La Nación: 02/07/75

[2] El cronista comercial: 03/07/75

[3] El cronista comercial y Clarín: 04/07/75


*Publicado en: En La Senda Del Che nº 2 junio-julio 2007

Una respuesta a APUNTES SOBRE EL RODRIGAZO.

  1. Overseer dice:

    http://trastos.wordpress.com/2008/11/18/un-ano-fugaz/

    Hola compañero de wordpress. Si eres tan amable, te invito a que leas esa entrada y pulses en “VOTAR”, es gratis y no necesitas registrarte. Participa y gana.

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