Entrevista Cordobazo

Entrevista realizada por la Juventud Guevarista

Roberto “Turco” Habichayn

Abel Boholavsky

Ante el gentil requerimiento de los compañeros de la revista de la Juventud Guevarista de una colaboración para la misma en las proximidades de un nuevo aniversario del Cordobazo, por ser mi temperamento poco afecto a este tipo de colaboración, mi primer impulso fue el de rehusar.

Al cabo de unos instantes acudieron a mis sentires, a mi mente, situaciones, nombres, hechos y personajes de profunda significación. Agustín Tosco, el gremialista incorruptible, el revolucionario y “su” Cordobazo. Y el Che, el comandante de América, el guerrillero heroico. Ambos, en sus distintos senderos, distintos roles que le deparara la historia, para un mismo derrotero: la Revolución Social.

Y para mayor acicate, para que me decidiera a aceptar, el requerimiento es de “En la senda del Che”, revista de la Juventud Guevarista; de los jóvenes guevaristas, jóvenes como lo fueron los dos personajes evocados, por siempre jóvenes, por siempre ejemplos de revolucionarios.

Roberto”turco” Habichayn

29/05/2009


JG: Si les parece para comenzar, y visto y considerando que es nuestra idea realizar una nota homenaje a Tosco y el Cordobazo, les proponemos una presentación de cada uno, sus comienzos.

Abel: El compañero tiene que contar más que yo…

Turco: Mis primeras noticias de que existían los partidos políticos, los partidos obreros y todo eso, viene de la escuela primaria…, mis padres eran inmigrantes, les gustaba colaborar en organizaciones vecinales, cooperadoras, todo eso, pero no estaban en ningún partido. Quizá mi padre simpatizaba en los años 20’ con el radicalismo. La cuestión es que estando en quinto o sexto grado, había una compañerita que me pasaba literatura del PS, unos documentos que hablaban de marxismo…, ella era hija de un militante, y me pasaba esos documentos. Después constituimos en el secundario un centro de estudiantes, reformista, inspirado en la reforma universitaria de 1918. Quiero aclarar que esa compañerita, la que me fue dando línea, es la madre de mis cuatro hijos, mi esposa. Luego en la universidad, allá por 1951, fui contactando a los del Centro de Estudiantes de la Facultad de Medicina. Al año siguiente me proponen como delegado de curso, después de eso fui secretario interino del Centro, por último delegado a la Junta Representativa de la F.U.C. la que en el período 1954-55 me tocó presidir. Cuando se dio el bombardeo de Plaza de Mayo, yo ya había terminado mi función. En ese momento no me sentía identificado con ningún partido, quizá canalizaba mis inquietudes colaborando con un grupo anarquista de entonces, y con el PS, yendo a los plenarios y colaborando en muchas cosas…, luego pasó un tiempo en el que me dediqué a mi profesión, hasta que por fin contacté con gente que me acercaron a un grupo pequeño, que se llamaba MRA (Movimiento Revolucionario Argentino), que se asumía marxista, pequeño pero con bastante inserción en Córdoba, algo en BSAS y en Corrientes. Dicho grupo existía ya cuando ocurrió el Cordobazo, nosotros le hicimos seguridad en alguna ocasión al sindicato de Luz y Fuerza, de ahí la conexión.

Abel: Ese grupo, el MRA más allá de ser un grupo cerrado, eran personas que tenían política en frentes de masas, estudiantiles, barriales.

Turco: ¿Te acordás cuando nos cruzamos en ese trabajo barrial?, a vos te decían doctor Velázquez y a mi Michelín (risas)

Abel: Si si, en el barrio Altamira, era uno de los primeros trabajos barriales del PRT, era un barrio obrero, El presidente de la organización barrial era un obrero ferroviario jubilado, el otro importante dirigente era el turco Salomón, que se decía ser hombre del doctor Allende, también jubilado.

JG: ¿ahí se conocieron ustedes?

Abel: No, ya nos conocíamos. Yo cursé radiología, y lo tuve en la cátedra. Pero ese fue un conocimiento de lejos. La cosa fue que él tenía un consultorio, con otros médicos, de los cuales uno de ellos era muy amigo mío, “el lito Falicoff”, un compañero que luego se incorporó al PRT. Por aquella época, en el propio año 1969, el PRT organizaba conferencias, para difundir su línea, su proyecto estratégico. En una de ellas, el Lito vino con el turco, una que organicé yo con el mingo Menna, pero a la que no asistí. Algunos compañeros del MRA, cuando la disolución de ese grupo, se sumaron al PRT.

Turco: Cuando gana las elecciones Perón, en el 73’, poco tiempo después, yo saqué mi pasaporte para irme; no quería saber nada, y con mi mujer fuimos a la embajada cubana, pero la cuestión es que yo no tenía partido, y necesitaba un aval político, el cual me lo dio Tosco, que me trató de convencer para que no me fuera. Yo llevo a la embajada el currículum, lo presento…Fui varias veces, hasta que me dijeron “mire compañero, no va a poder ser en estos momentos, porque en primer término les estamos dando lugar a los chilenos (Allende había sido derrocado recientemente), después a los uruguayos, y por último a los argentinos; (problemas habitacionales) además son seis de familia, y médicos ya estamos exportando”. Así que me rebotaron, con razones entendibles, claro.

Entonces, vuelvo a casa, estaba muy mal, desenganchado de todo, y dije: “bueno, me meto en el PRT”, tengo algunas diferencias, lógicamente nunca se está totalmente de acuerdo, pero era lo más afín, y así ingresé al Partido.

Abel: Desde la época secundaria, tenía inquietudes políticas, pero no tenía participación. Mi padre era del partido socialista, del viejo partido socialista de Alfredo Palacios. Él fue quien me regaló un ejemplar del manifiesto comunista, una edición vieja, que entre tantos ajetreos, lo he perdido. Cuando llegué a la universidad de Córdoba, comencé a conocer más y más, y para los años 1965-66, conocí a un grupo de compañeros que tenían distintas pertenencias; con quienes más me vinculé eran de la agrupación Felipe Vallese, los que más allá de llevar esa denominación[1], eran de orientación marxista. Uno de ellos, era René Salamanca, en esa época era obrero metalúrgico, todavía no automotriz. Otros compañeros que me acuerdo, eran el negro Pacheco, el peruano Olave. Ese grupo había tenido vínculos con aquel del vasco Bengochea, quienes ya se habían separado de Palabra Obrera. También estaba un compañero metalúrgico que en ese momento estaba preso, Dante Márquez, quizá el más capaz del grupo. Esta agrupación Felipe Vallese de la que estoy hablando era considerada como “trotsko-peronista”. Lo que era común a todo ese grupo era su inspiración guevarista, sobre todo me refiero a su adhesión a la Revolución Cubana, el Che todavía vivía por aquellos años. Y en el año 66, en los primeros meses, con el incipiente PRT que había en Córdoba, hacen un frente único a nivel sindical y estudiantil. Entre estos últimos, se conforma una agrupación, a nivel universitario, llamada Espartaco; dicho nombre fue fervientemente defendido en una reunión fundante digamos, por uno del PRT y por quien les habla, que venía de la Felipe Vallese, y salió. El del PRT que defendió el nombre, era el mingo Menna, quien estudiaba medicina junto conmigo. Yo no era miembro orgánico de ninguno de los grupos, pero si estaba muy cercano a la Felipe Vallese. Después vino la época de Onganía, la muerte de Pampillón, y con la derrota del movimiento estudiantil, el bajón de 1967, la agrupación Espartaco sufrió una crisis, y se disolvió, se extinguió; y entonces yo no quedé en ninguno de los grupos. Al poco tiempo, el PRT sufre una crisis interna, al producirse la fractura con el sector morenista, que representaba la parte que más me disgustaba del PRT.

JG: En ese momento, ¿Santucho ya era una referencia dentro del PRT?

Abel: Era una referencia, pero no como lo fue después. En realidad la referencia en ese entonces, más que Santucho en persona, era la regional Tucumán o regional Norte. Sin embargo, vale decir que se conocía a Santucho, por su trayectoria universitaria como dirigente importante, por ser uno de los miembros fundadores del PRT, además había escrito ya algunos enunciados teóricos-políticos, acerca de la Revolución, e incluso era conocido fuera del PRT. Yo lo conocía de nombre, sin ser del PRT.

Bueno, después ocurrió la ruptura con el morenismo, la reformulación como PRT “el combatiente”, y yo mantenía contacto permanentemente, ya que aunque no estaba integrado, seguía en el activismo político estudiantil. En el año 69’, después del cordobazo, el PRT comienza a formular su línea, su estrategia política, con mayor claridad, y como seguía siendo muy amigo del mingo Menna, en sucesivas reuniones políticas, de estudio con el mingo y otros compañeros, yo resuelvo mi incorporación directamente al partido. Como yo era dirigente estudiantil, con el mingo decidimos fusionar a distintas agrupaciones del campo revolucionario en el marco del proyecto del PRT, que todavía era eso, un proyecto, era muy incipiente. Menna y pichón Foti, habían formado una nueva agrupación, llamada MAP (movimiento de acción programática) 7 de septiembre, en alusión a la fecha en que Santiago Pampillón fue baleado, en el año 66’. Nosotros desde otro trabajo estudiantil estábamos formando los grupos revolucionarios socialistas de base, un contingente grande pero heterogéneo, y además había otro agrupamiento de origen populista que se radicalizó y pasó al marxismo, que se llamaba LAP (línea de acción popular), que desde el año 69’ van cambiando de formulación hacia un planteo socialista, bajo las ideas del Che. La idea nuestra era fusionar todos estos grupos y crear una tendencia estudiantil de contenido antiimperialista y socialista, de masas. Este era el proyecto político.

Participé como delegado al pre congreso del PRT, el cual elegía a los miembros representantes del quinto congreso (1970). Entonces, yo estoy incorporado al PRT desde el segundo semestre del 69, más allá de que mi conocimiento sobre el partido viene de mucho antes.

Menna_y_Tosco

Domingo Menna –el Mingo– miembro del Buró Político del Partido Revolucionario de los Trabajadores hablando el 29 de mayo de 1973, cuarto aniversario del cordobazo, en la tribuna levantada sobre el bulevard San Juan de barrio Güemes, junto al gringo Agustín Tosco, entonces Secretario del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y Secretario Adjunto de la CGT-Córdoba.

JG: ¿Qué recuerdos se le vienen a la memoria de la relación con Tosco?

Turco: Me tocó asistirlo al Gringo en la clandestinidad…, eso es tal vez lo menos conocido de la vida del Gringo. En eso puedo testimoniar bastante. Cuando intervienen el Sindicato, lo vienen a buscar…, pero antes de eso, la contra inteligencia del partido, nos alertó de la salida de una partida (de la triple A), desde BSAS, que venía a liquidar a Tosco. Ese día, muy a pesar suyo, el Gringo decidió clandestinizarse, porque nunca quiso eso. Cuando estaba preso en Rawson, y lo fueron a ver entre el Roby, Gorriarán y Osatinsky, cuando se iban a fugar, el se negó, porque esa fuga significaría entrar a la clandestinidad, y pensaba que en esa condición no sería útil para los compañeros.

Cuando la intervención del sindicato, bajo la tutela de García Rey (jefe de policía del último período peronista, de Córdoba), “plantan” armas, con una frase “esto luz y fuerza, acá hay más fuerza que luz”. En ese momento, el Gringo ya no estaba, ese día estuvo en mi casa, y en el ínterin, se consiguió un lugar en la sierra, que fue variando naturalmente, dos  o tres casas. Sólo muy pocos compañeros podías saber donde estaba el Gringo…, uno iba por el sindicato, Américo González, por el PC, iba Cafarati (luego desaparecido), y por el PRT estaba designado yo, por varias razones, primero porque tenía una relación de amistad con el Gringo. Yo partía casi a diario a verlo, yo tenía mi actividad en Córdoba, pero me iba hasta Cosquín todos los días para mantenerlo informado a Tosco (casi 100km entre ida y vuelta). Entonces lo veía a diario, lo transportaba al Gringo…, tengo que decir que más de una vez se lo ha caracterizado al Gringo…, primero con una peluca, y segundo, por ser el Gringo de Coronel Moldes, un pueblo de prov Córdoba, donde las aguas son muy fluoradas, (excesivo tenor de fluor) lo que mancha a los dientes de un color marrón, muy difícil de ocultar…

Abel: Más o menos como una persona muy fumadora

Turco: Entonces los dientes de él eran inconfundibles…, había que ocultarlo. Conseguí a una odontóloga, simpatizante, para que haga el trabajo, y diente por diente se los fue pintando con una especie de esmalte. Lo gracioso fue que a la tercera noche, lo llevo al negro Murúa, su abogado, y era muy ingenio este compañero…, entonces en una le dice, ¿“che Gringo que tenés en la boca”?, (risas), y había una tercer persona que no queríamos que se enterara…

Abel: Antes de que siga el turco, la última vez que lo vi al Gringo, íbamos a charlar con unos obreros ferroviarios de cruz del eje, y nos juntamos con unos compañeros del PRT, ahí en el sindicato de Luz y Fuerza, con el gordo Vera y otros. Nos metimos en el auto, y después vemos que en la otra camioneta, al volante, estaba Tosco…, de ese día me acuerdo de una frase del Gringo, que no ha quedado registrada en ningún lado, sobre el papel de la conciencia, decía que “la conciencia es como un campo donde todo siembra. La burguesía ha sembrado maleza, los proletarios tenemos que romper las malezas, sembrar las semillas y cosechar los frutos”. Esta era la forma en que le explicaba el Gringo como concientizar a los ferroviarios. Cuando volvemos, se funde el motor del coche donde veníamos nosotros en el medio de la sierra. Tenemos que parar, el compañero dueño del auto se queda, otro de los ocupantes no recuerdo bien, y a mi me suben al auto donde estaba Tosco. Volvemos por el camino de la calera, el Gringo manejaba…, estamos hablando de Agosto del 74, cuando si bien Tosco no estaba clandestino, la represión era muy fuerte, y lo buscaban…, en el camino nos agarra una pinza militar…, atrás conmigo iba un compañero de luz y fuerza, que estaba armado.., yo no iba armado, éramos cinco en el auto. Se acerca un milico y pide los documentos del auto al Gringo… era oscuro. Los tipos vuelven, ven algo raro, y el Gringo le explica que el auto estaba a nombre de la mutual eléctrica, por lo que el milico le pide la licencia de conductor…, se la entrega, y en ese momento se produce un silencio que debe haber durado unos dos minutos, porque el milico se junta con otro, ahí a unos metros… y la verdad que yo estaba temblando, tranquilo pero temblando, porque pensaba acá nos llevan a todos y estos se hacen un picnic por llevarse a Tosco y a otros militantes. Entonces el milico, después que se los ve parlamentar entre ellos, se acerca, y dice: “está bien señor, siga”, Tosco agarra el carnet, pone la primera y sale muy despacito, y cuando se aleja un poco tira “milico hijo de puta”, a partir de ahí empezamos a especular porque nos dejaron seguir, si lo tenían ahí a Tosco…, nunca supimos si el milico se dio cuenta y no quiso tener problemas, porque iba a tener problemas, o no se dio cuenta…, y me acuerdo que Tosco decía, las veces que habrá pasado Santucho por acá y me vienen a parar a mi (risas)

Turco: No, yo creo que no quisieron agarrar ese fardo los milicos, eh. Una vez algo parecido que me pasó a mí, con el Gringo, íbamos juntos, de día, hacía calor, veníamos con short, de turistas, una vuelta que venía con mi coche, un Falcon preparado para rajar. Estábamos los dos, y los milicos no ponían las pinzas en cualquier lugar, eh, te las tragabas porque las ponían después de una curva, o una cosa de esas. Entonces vemos que hay dos o tres coches detenidos, y nos damos cuenta…, ya en ese momento no te podes rajar, porque sería auto denunciarte. Y ahí el Gringo me agarra la pierna, a la altura de la rodilla, un poco más arriba, y me aprieta con fuerza…, en ese instante tuvo miedo, como tenemos todos, pero lo importante es superarlo…, y si lo superas es porque sentís que por lo que luchas es una causa justa. Y cuando pasamos por la pinza…, no nos pararon, nos dicen “siga siga”. Claro, teníamos más pinta de turista que otra cosa. (risas).

JG: ¿Cómo fueron los meses previos al Cordobazo? ¿Qué recuerdos tienen del mismo?

Turco: La cuestión comienza con la relación que tenía con el Sindicato, porque yo era médico de la obra social del sindicato, y así conocí a varios compañeros. Cuando se da el cordobazo, yo estaba, digamos adscripto al sindicato de Luz y Fuerza. Por distintos motivos, yo colaboraba con el comité de huelga, durante el Cordobazo, y más específicamente en el grupo de acción directa del comité, que era absolutamente secreto. La tarea que me tocó en ese entonces…, y creo que es la primera vez que lo cuento, porque cuando se da el apagón que duró tres o cuatro horas,  fue ese grupo el encargado de hacerlo, ahí yo digo que “debuté en primera”, sobre todo por la responsabilidad de la acción. Hay determinadas tareas que demandan mucha responsabilidad, por eso se decidió con buen tino dar la menor difusión a estas cosas, tenerlas bajo máxima reserva.

Luego se da la detención de los compañeros después del cordobazo. Hasta ahí yo no lo conocía a Tosco, bah, mejor dicho, lo conocía, pero él a mi no… (risas). Los llevan detenidos a la cárcel de Santa Rosa, en La Pampa, tuvieron poco tiempo ahí, y rápidamente se los llevaron al sur, tal cual ocurría con los detenidos políticos…, a “la Siberia” bien lejos de los familiares y los contactos que pudieran tener. Estamos hablando de la cárcel de Rawson. Los trasladan allí y se nos hacía muy difícil los contactos, de tanto en tanto iban los abogados, Murúa y Solari Yrigoyen, y vivía allá Abel Amaya. Había que llevar con los compañeros, a Ramón Contreras, el secretario adjunto que en ese momento estaba a cargo del Sindicato, con lo cual se necesitaba un auto que estuviera en condiciones de hacer el trayecto, en el menor tiempo posible, y claro está, confiable en todo aspecto. Cuando se planteó el problema en el comité de Huelga, fui designado.

Al llegar nos recibió Amaya, y en una de las primeras visitas al director del penal, se le exigió que las visitas pudieran tener acceso a los detenidos, ya que en varias oportunidades habían viajado hasta allí y no se les había permitido verlos. Recuerdo que el director metió la pata, porque en un momento dice: “eso es parte del castigo”…, y yo le recordé el artículo de la constitución, que dice, las cárceles serán para seguridad y no para castigo…, tuvo que retractarse enseguida.

Así que lo conocí personalmente en Rawson al Gringo, muy a la pasada…, luego nos encontramos varias veces, y ya nos unía una afinidad ideológica.

Tosco y cia nombres

Turco: Cuando asumió Allende en Chile (1970) el sindicato fue invitado por la CUTCh (Central Obrera Chilena). Asistimos 13 compañeros. Lo que pasó en Chile fue una cosa difícil de sintetizar…, el Gringo recibió muchas distinciones, mucho requerimiento; lo llevaron a Valparaíso, con el sindicato de transportistas. Recuerdo que hubo un acto en el Estadio Nacional, fue muy lindo, con el desfile de todas las delegaciones, para nosotros era otro mundo, veníamos de la Argentina de Lanusse…; y al día siguiente de la asunción de Allende, el presidente recibió a todas las delegaciones en la casa de gobierno, en la Casa de la Moneda…, y ahí tuve un atrevimiento, porque estaba muy inquieto, pensando en lo que podía pasar, que lamentablemente terminó ocurriendo, entonces paso yo y le digo “que todo sea para bien compañero presidente”. Se me quedó mirando extrañado Allende, a mi me salió espontáneamente… Después pasó el Gringo, y estuvo minutos hablando, el presidente le prestó especialísima atención.

JG: ¿Cuál era la relación de Tosco con los partidos revolucionarios de la época?

Turco: Todos se lo querían adjudicar al Gringo…, hasta hoy. Se da como una “tupacamarización”, porque lo tironean de varios lados. Sobre todo el PC, que se lo quería morfar. Antes de que apareciera el PRT, seguramente era en el PC en donde más se apoyaba, pero jamás entró al partido. Miren, les voy a contar unas anécdotas, que sirven para graficar esto que preguntan. En la casa de un comerciante, en la sierra, un tipo muy correcto, que era del PC, Egea se llamaba, lo llevo al Gringo. Entonces estábamos comiendo un asado, con el dueño de casa, el Gringo, Gaggero[2], y estaba Canelles, y bueno, quien habla. En esos días hubo un rescate, del ERP, por el secuestro de Samuelson (Shell), y entonces no se le ocurre a este Canelles mejor cosa que decir “ese es el aporte de la CIA al ERP”. Cuando dijo eso, el color de la cara de Gringo enrojeció, se enfureció de una forma que lo retó como a un chico de primaria, lo reconvino enérgicamente… (risas), no habló más en toda la tarde este tipo. En otra oportunidad, me lo encuentro al Gringo y le digo, “che esto no puede ser, nosotros (Por el PRT), ponemos los muertos y ellos (refiriéndose al PC) van a tomar el poder…, y bueno sí me dice el Gringo, pero no podemos prescindir de ellos, tienen relaciones internacionales, tienen aparato, y tienen guita… Ojo, en el PC había mucha gente honesta, muy buena gente, como este Egea que comentaba antes, compañeros valiosos, sobre todo en las bases…, la dirección ya sabemos lo que hizo, pero esa es otra historia.

Otra vuelta, recuerdo que se “había hecho un camión”, un camión de leche, un operativo del ERP, en donde participó el negrito Miguel Bazán, que era el delfín del Gringo, el pollo; y otros dos compañeros, uno de Luz y Fuerza y su pareja. Están en el barrio, y los pesca la cana, y ahí nomás los fusilan a los tres. El Gringo ya estaba en la clandestinidad, entonces ni bien entro ahí donde estaba, me dice: “siguen siendo trotskos… como van a hacer eso del camión”, muy enojado estaba, pero ahí nomás yo le digo, Gringo, si hubiese salido bien, ahora estábamos festejando con un vino… y se quedó con la vista fija en el suelo, y dice”claro”,… y se terminó la discusión.

Abel: Si, yo me acuerdo de ese hecho, de cómo repercutió en toda la regional Córdoba, y si bien no estuve en esa charla que comentaba el turco, sabíamos de la reacción de Tosco. Recuerdo que un compañero del PRT, nos contó la crítica de Tosco, tal cual la comentaba el turco, pero hablando muy mal del Gringo…, y yo me calenté. El compañero nuestro decía que Tosco estaba bajoneado, y yo la verdad que estaba de acuerdo con la crítica de Tosco, porque no es que criticaba a la estrategia de lucha por el poder, estaba criticando cosas que el PRT por su dinámica ponía en riesgo, con la lógica que el turco dice, no, que a veces las cosas salen mal y cuestan la vida. La crítica de Tosco no estaba mal hecha, porque decía que esas cosas perjudicaban a nuestra propia organización, a su desarrollo,  en la pérdida de valores militantes, como ese compañero. Siempre las críticas que escuché de Tosco, eran bien fundadas.

Tosco nos respetaba mucho, recuerdo también que he ido a plantearle dudas acerca de algún conflicto en particular, de una huelga, de un allanamiento a un hospital, y Tosco nos recibía como un compañero, y ya era una figura nacional, y yo era “don nadie”. Siempre te daba una mano, una orientación. Tosco le agarró respeto al PRT, porque vio que estaba en su lugar de laburo, vio que tenía activistas y dirigentes.

JG: Y porque hacía lo que decía

Abel: Sin dudas. La coherencia era fundamental. Tosco lo veía como una persona más, como lo veían todos, incluso los que no compartían…

El PRT se fue moldeando en Córdoba, con todos los ideales que debía tener un partido obrero y revolucionario, a imagen y semejanza de su clase, de lo mejor de su clase. Tosco, y todo este ambiente proletario, y socialista, porque eran todos socialistas, iban moldeando las características del PRT en Córdoba. Por eso lo hacían un partido con inserción, y prestigio, cosa que no ocurría en otros lugares, porque el PRT supo acercarse a lo que había planteado Santucho en el 69, sobre que debía ser el PRT…,

Turco: Ir con fuerza hacia las masas

Abel: Exacto. En Córdoba se tomaba en cuenta la opinión de los dirigentes obreros. Pasó con Sitrac- Sitram, con tanta cantidad de obreros de esas fábricas incorporados al PRT. El segundo comandante del ERP, Juan Eliseo Ledesma, (el comandante Pedro), Horopel y el negrito Castello, que fueron miembros del buró político del PRT. Algunos nos decías que éramos “tosquistas” (por Tosco), y claro que si, nosotros tratábamos de construir la organización a imagen y semejanza de este tipo de personajes, que independientemente que no haya sido del PRT, era dirigente de la clase obrera.

A partir de 1972, y cuando sale de su prisión de Rawson, posterior a la masacre de Trelew, Tosco se convierte, más allá de figura del movimiento obrero, en un propagandista cotidiano de la Revolución socialista, dicho por él, y explicando porqué el país tiene que marchar hacia el socialismo. En el factor subjetivo desempeño un rol decisivo. Muchas fuerzas socialistas no lo entendieron, pero el PRT si lo entendió, que abría el campo del movimiento obrero para la penetración y progresión de las ideas y organización revolucionarias. Las fuerzas estalinistas, como el PC y el PCR, ven esto y comienzan a despegarse, aunque “siguiendo pegados”, de Tosco y de sus ideas definidamente socialistas. Lo que hizo confluir a Tosco con el PRT, fue que el Gringo a partir de 1972 comprendió que en Argentina hacía falta una Revolución Socialista…, y había fuerzas que luchaban por eso.

En agosto de 1974, aquella vez que comenté con los obreros ferroviaros en Cruz del Eje, le preguntan a Tosco como era la cuestión política, una pregunta muy elemental pero muy profunda a la vez, es decir, que fuerzas políticas iban a conducir la revolución que él estaba predicando. Y Tosco responde, que a mi me sorprendió mucho, “hay que lograr la unidad del PC, del PST y del FAS”. Él con el FAS quería decir PRT. A mi me llamó mucho la atención…, bueno, esa era la idea de él, digamos efectivamente que era una idea irrealizable.

Para el PRT fue muy importante, Tosco predicaba y nosotros acumulábamos en la organización y hacíamos progresar el ideario socialista.

Cuando el Gringo es liberado a finales del 69’ por la presión popular, llega a Córdoba (estaba preso en Rawson) y su discurso, más allá del eminente carácter antidictatorial y promotor de las luchas por venir, es muy diferente al de apenas tres años después, en  agosto de 1972, después de la masacre de Trelew. Ahí se ve el progreso, una evolución política, que es parte de lo que nosotros definíamos como la revolución ideológica (fenómeno de renovación de ideas, muy acelerado en el tiempo) que abrió el Cordobazo. Ahora para que se produzca el Cordobazo, no fue un fenómeno solamente espontáneo. Hubo un activismo sindical y político persistente durante dos o tres años, que permitió que esa olla de presión que había creado la dictadura, explotase de esa manera y abriese una nueva situación.

JG: Resulta interesante que la mayoría de las veces se toma al Cordobazo como punto culminante, casi como “a lo que hay que llegar”, pero pocas veces se toma en consideración lo que generó, lo que vino después.

Abel: Exactamente. Eso es lo que tratamos de escribir en los ensayos, porque justamente: abrió una época, se llegó a eso y la conclusión más grande es que esos estallidos si no tenía un sustento organizativo y político de carácter revolucionario, no se podían sostener. Ese fue el gran debate que eclosionó el Cordobazo…, el debate estaba antes; estas discusiones me tocó atravesarlas, muy intensamente, en los meses posteriores al Cordobazo, cuando yo decido mi incorporación orgánica al partido. Con el mingo Menna nos juntamos para ver todos los balances que al mes siguiente hicieron todas las organizaciones, y el PRT no tenía escrito mucho al respecto, pero leímos todo y así nos fuimos convenciendo, más allá de que el PRT todavía era una fuerza minúscula, incipiente, de que su propuesta era la más acertada para construir partido proletario y ejército popular que eran necesarios.

La forma en que uno se dirige, en como lo hace un partido político, es lo que un militante habla, y lo que un volante dice. Tosco tenía esa preocupación, de hacerse entender. Esa es una gran virtud.

Referente del Gringo

Tosco tenía una especie de padre espiritual, que era el viejo Pedro Milesi: era un obrero que había sido peón rural en el grito de Alcorta de 1912; luego se vino de obrero a Buenos Aires, donde participó unos años después en la “semana trágica” de 1919; y estuvo preso muchas veces. Y se hizo revolucionario: primero anarquista, y luego comunista; pero a él le toca la época (años 20) en el que el PC se degenera con el estalinismo, y se va, con un grupo de trotskistas sueltos, pero no se sumó a nada, siguió siendo un marxista suelto. En la década del 30’ participa en todas las luchas de la época junto a anarquistas y comunistas, y forma parte del CAER (comité de ayuda a la España republicana), cuando la guerra civil española. Y este viejo, es uno de los que hizo el 17 de octubre de 1945. En la década del 70’, publicó un artículo al respecto, rebatiendo las ideas gorilas de que ese era un movimiento reaccionario, como así también el exitismo peronista, él no era populista. Y como él no se sumó al peronismo, quedó como marginado, y se fue a vivir a Córdoba, y no se en que momento, conoce a Tosco, cuando el Gringo no era todavía conocido, y establecieron un vínculo, muy importante. El viejo Pedro Milesi, también estuvo en el Cordobazo. Yo no lo sabía, me lo contó el viejo unos años después, que cuando la sublevación empieza a ceder, y está por venirse el ejército dentro de la ciudad, Tosco le dice “vení viejo que te saco”, y en medio del Cordobazo, Tosco se fue con la camioneta del sindicato hasta Bialet Massé, 30 Km., lo llevó a Pedro, lo dejó allí y cuando volvió, ahí cayó el Gringo, porque se quedaron en el sindicato. Esta anécdota Tosco no me la contó nunca, me enteré por el viejo. Yo me reunía con el viejo Milesi en la clandestinidad en Capital Federal, porque él también se tuvo que rajar, con 85 años, porque estaba perseguido.

El sindicalismo combativo

JG: En los tiempos que corren, donde el sindicalismo está asociado a la corrupción, a no representar a los trabajadores, la recuperación del sindicalismo combativo, transparente y honesto que representaba Tosco nos parece fundamental.

Abel: Eso sin dudas; aunque vale decir que no era solamente una particularidad de Tosco, simplemente Tosco fue quien por trascender más le dio más relevancia  nacional. Era lo opuesto a la burocracia sindical en todo sentido. En su conducta personal, en el manejo de los recursos que tiene un sindicato, del dinero de los afiliados. Es parte de una generación: todos eran así. Vos podes ver a los de Sitrac- Sitram, a los de Perkins, a los docentes, los viajantes, el SMATA recuperado por la lista clasista. El movimiento sindical antiburocrático, clasista, una de las características que tenía, y por la que la gente lo quería era esto: la cuestión de la lucha contra la corrupción. Por eso se oculta tanto este movimiento; por como contrasta con lo que hoy tenemos.

Turco: En una oportunidad los compañeros le compraron un saco al Gringo, y se enojó muchísimo, lo hizo devolver, no le gustaba que lo pusieran en esa situación. Y cuando ya estaba en la clandestinidad, le llegó la versión de que a su familia el Sindicato le iba a dar el equivalente al sueldo que le habían suspendido justamente por estar clandestino. Se disgustó muchísimo, la plata del sindicato no podía tocarse. Y eso viene de la herencia de los anarquistas, como aquel tesorero anarquista que encontraron muerto, de frío y de hambre, con plata encima, pero como era del Sindicato, no podía usarla para beneficio personal.

Abel: Es cierto lo que dice el turco en cuanto a que Tosco tenía “un toque” de anarquismo; tenía un toque de varias cosas; pero tenía mucho respeto por los anarquistas.

Tosco era un tipo muy culto. Decía que los obreros tenían que leer, predicaba la cultura.

Los últimos días de Tosco

Abel: El último hito del auge que abrió el Cordobazo, fue el entierro de Tosco, el 7 de noviembre del 75’ en Córdoba, que fue una movilización bárbara, con abandono de fábrica, como una huelga general pero para ir a un entierro, a media tarde.

Santucho estaba enterado de que Tosco andaba mal de salud, pero él estaba en Tucumán. Cuando en un momento viaja a Buenos Aires, y pregunta donde y como estaba Tosco, ninguno de los miembros de la dirección del PRT supo brindarle información, por lo que se decidió designar a un miembro del buró político exclusivamente a buscarlo a Tosco, pero ya es tarde.

Turco: El PC se portó mal, muy mal. Cuando el Gringo volvió de un viaje de Buenos Aires, ya estaba mal, con cefaleas muy pronunciadas, con vértigo. Después de eso, había que hacer algo, y yo personalmente, fui con un mensaje de Santucho, diciendo que el PRT se comprometía a llevar a Tosco a Cuba, no se como lo iban a hacer, hasta ahí se yo. Eso fue un viernes. El lunes caen a mi consultorio informándome que se lo llevaron al Gringo… ¿cómo que se lo llevaron?, lo sacaron en una ambulancia. Pero la canallada vino después, porque los del PC hicieron correr la bola de que el PRT quería llevar al Gringo a una carpa en el monte; eso era pura mentira, una canallada.

Para el PC era como perder el supuesto ascendente o supuesta primacía y no pudo soportarlo.

Queridos compañeros de la JG, sean ustedes émulos del Che y del Gringo Tosco. Recuerden: “el presente es de lucha, el futuro es nuestro”.

29/05/2009

Roberto Habichayn


[1] Felipe Vallese era militante peronista, considerado el primer desaparecido del ciclo represivo abierto en los años de resistencia a gobiernos dictatoriales.

[2] Militante del PRT. Director del diario “El Mundo”, afín al PRT.

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2 Responses to Entrevista Cordobazo

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