2004 – 17 de agosto – 2010

A los
compañeros y compañeras

de la Juventud Guevarista

A la Juventud Guevarista

A Daniel, nuestro Mario Roberto,

nuestro Fidel, nuestro Ernesto

¿Se puede saber de que te reís? ¿Acaso de nosotros? ¿O de los tantos miles en el mundo que antes siguieron tu ejemplo? Ya antes te lo preguntó ese otro, en una noche cerrada de selva, que dice que agarramos tu nombre como se agarra una bandera. Para no ser menos, nosotros elegimos las dos, tu nombre, tu bandera ¿Te estás riendo de eso? ¿Acaso vos también crees que otro mundo es posible?

Déjanos contarte, de un tiempo a esta parte el mundo se puso triste, ni los niños ya saben como era eso de compartir la alegría de los juegos. Nos matan de hambre, o de indiferencia. Y se ha convertido en un crimen reclamar lo que nos pertenece. Y no basa solo con incriminarnos, también nos matan, pero a balazos.

Desde tu muerte, eso se ha hecho moneda corriente. Con eso nos paga el sistema capitalista, con muerte. A los hombres y mujeres, sin distinción de credo ni edad, la entrega de su sudor y su sangre, se ha convertido en eso, en entrega. La palabra explotación ya no hace justicia a lo que sucede hoy en día.

Sí, ya sabemos, vos lo venías diciendo, que con las armas melladas del capitalismo no se construía el socialismo, no se podía llegar a ningún lado más que de vuelta al capitalismo… ¿De qué te reís?

Che… que lindo suena, pero qué difícil es eso del hombre nuevo. Está tan gris el mundo y tan patas para arriba que más que hombre nuevo, hoy nos toca ser hombres de nuevo; hombres y mujeres, para que no nos tilden de machistas, cosas feas si las hay. ¿Cómo hacer para dejar de ser uno y empezar a ser ese nosotros? ¿Desde cuándo la dignidad duele tanto, y tanto cuesta ser humano?

Fue ayer nomás, y es que el tiempo se pierde cómo el deseo, y tan solo quedan las convicciones a nuestro lado. Una verde sierra, junto a esos que comenzaste a llamar amigos, tan verdes como la sierra, que la sierra y el verde se hicieron pueblo, y convicción en el tiempo más allá del deseo. Más acá en el deseo y en el tiempo,… ¡qué poquitos éramos en ese entonces!, y fue ayer nomás, hace tres años…

Tal vez no recordemos ni el donde ni cuántos, recordamos el cuándo y el porqué; y para qué. ¡Qué ganas de tener el aire como patria y el mañana como bandera! Y el mundo hoy se llama dinero y sálvese quien pueda, y es decir che… no se salva nadie.

Buscamos el horizonte a través de la senda, esa que vos hiciste con tu asma y con tus pasos firmes hacia el futuro. Y no sólo América te recuerda sino también te recuerda el planeta, ante cada injusticia que se comete, y créenos, nos duele tanto, tanto nos duele, que sin asma igual, las injusticias no nos dejan respirar.

Y si el futuro y el horizonte se tiñen de noche, es decir de negro, el dolor dice presente, y ni siquiera la blanca luna se hace en el cielo (ya fue conquistada, después de su muerte), y cuando parecen irse las esperanzas y las ilusiones, una estrella desgarra el terciopelo negro de tu noche. Tu estrella comandante. Tus pasos.

Hoy el hueco que ocupa el alma, se llaman inertes cuerpos con vida resignados a morirse, porque ni alma parecen tener los hombres y mujeres que deambulan; sin mirarse siquiera, sin caminar hacia ninguna parte, dejándose sufrir, explotar, arrebatar, es decir, dejándose morir, como si nada.

Y cuando nos hablan de amor, nos hablan de chucherías que se compran en cualquier supermercado. Porque hasta el amor se compra, se vende, se negocia. ¿Qué hijos habrá mañana en el dolor del negro desencuentro? ¿Qué amantes se sentirán completos, durante el frío de la noche? ¿En qué alejado páramo encarcelaron a la dignidad?

Tonos de la muerte se dibujan en estas líneas. Tonos de todo lo oscuro y perverso que es el capitalismo, como cerrar los ojos y morirse; y todo es negro, muerte, y capitalismo. Porque ni siquiera color es el negro, sino que es ausencia. Ausencia de tu luz, carencia de ejemplos, de esos que vos construías con el alma, y con el asma a cuestas.

Hace tres años algunos se dieron el deber de soñar colectivamente despiertos, un mundo nuevo. Tan nuevo ese mundo y con tantos colores que el mismo negro lo sería, y ya nunca más muerte, ya nunca más capitalismo. Sería el negro la misma negra humanidad que nutrió la tierra con tanta sangre derramada, con tantos compañeros caídos. Y la tierra sería negra porque fértil estaría para sembrar y cosechar nuestros alimentos.

Tan nuevo sería este mundo, que hasta el hombre sería nuevo. ¿Se puede saber de qué te reís ahora?, si vos lo decías che… Eso que se aprende cada día con esa dosis si vos pudiste, nosotros también podemos. ¿O por qué te vistas de verde olivo vamos a pensar que vos eras marciano? Seguí riéndote, pero danos tiempo…

Hermoso y extraño color nos resulta el rojo. Roja es nuestra sangre, roja es nuestra bandera, y de color rojo se vestirá la libertad, como un furioso amanecer, como la cálida calma del ocaso. Porque nuestra lucha también es por disfrutar de eso tan lindo que es este mundo, que día a día construimos de nuevo, haciéndonos cada día hombres y mujeres nuevos y nuevas. Y verde olivo serán las praderas comandante.

Hace seis años nos dimos una tarea y un deber, el de hacernos hombres de nuevo, más allá de nuestra juventud. Hoy, seis años después, hasta mujeres nos hemos hecho, porque lo que soñamos es lo que somos y lo que seremos: ser hombres y mujeres nuevas, propias de la tierra, propios del inexorable futuro.

Y lo que se llama sacrificio, las horas que se entregan, las cosas que hoy no están, los tormentos y penurias por venir, y ese sueño tan distante como porvenir… Es cierto, cuando las heridas no duelen, duelen las cicatrices. Porque duele la dignidad…

Afuera llueve tal vez, lejos queda entonces la verde sierra en el tiempo y el deseo, y acá nomás, las convicciones, las ideas, el soñar despierto, el trabajo colectivo, el futuro socialista. Reite Che, hacia allá avanzamos, Hasta la Victoria, Siempre.

Táctica y Estrategia para el ensayo de una posdata muy otra.

Mentir es contrarrevolucionario, y mucho no queda de este mundo si realmente no damos lo mejor de cada uno de nosotros para cambiarlo. Nunca nada será más importante que el proyecto colectivo, que a diario construimos, con tesón, sacrificio, y un enorme amor hacia nuestros hermanos.

Es hora, entonces, que cada uno de nosotros asuma hoy el deber que nos corresponde. El de sentir en lo más profundo que un niño se muera de hambre, para que un cretino se llene los bolsillos con la explotación y el sudor de otros. Y que el mundo, como si nada, es otro niño más, que se murió de hambre.

El cambio que aspiramos, la revolución, empieza todos los días cuando nos levantamos, empieza en nosotros mismos cada uno de manera individual. Siendo mejores seres humanos, con el respeto como arma y la dignidad como bandera. De esta manera, el colectivo crecerá con mejores seres humanos, con mejores militantes.

Si algo tiene la palabra escrita por sobre la palabra hablada, es la posibilidad de una posdata, de terminar o enriquecer algo cuando ya todo parece dicho, es decir, escrito.

Es cierto, para militar nada mejor que la palabra hablada, el contacto humano, el demostrar que cada frase, es un pedazo de nuestra alma que desea ser libre; y que desea liberarnos, que nos necesitamos.

Pero que mejor que los escritos para comenzar esa militancia, las experiencias de soñadores que buscaban lo mismo que nosotros, ser plenamente humanos.

Además, cuando uno lee, una voz de adentro nos acompaña cada frase, cada enseñanza, cada experiencia, y nos induce, a llevar adelante, lo mejor de nosotros y compartirlo con nuestros hermanos.

A sumarlos a nuestra lucha, a convencerlos que no sólo es nuestra, sino también nuestra, ya con ellos incluidos. ¿Será esa voz nuestra conciencia?, ese inclaudicable motor que una vez encendido jamás podrá apagarse, a no ser que dejemos de ser humanos, hombres y mujeres dignas, que construyen, un futuro mejor.

Que esa voz continúe en estas líneas, que nos incita a llegar cada día más a ese otro, que también es como yo, un ser humano. Si escuchas esa voz ahora mismo en tu cabeza, vale la pena el ensayo, para esa posdata muy otra. Feliz Cumpleaños Juventud Guevarista.

PD: Hay que hacer la revolución. Depende de mí.

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