Comunicado de prensa de la Juventud Guevarista ante la represión en Villa Soldati

13 de diciembre de 2010

Crónicas de resistencia y dignidad

 

La tercerización en términos laborales es una práctica que desde hace años los dueños de los medios de producción utilizan como metodología para no reconocer la relación laboral de dependencia, evitar el pago de las cargas sociales, asegurarse los despidos sin costos y, sobre todo, dividir a los trabajadores debilitando su lucha. Esta metodología se profundizo en la década de los 90 con la flexibilización laboral y es uno de los  lastres que evidentemente el gobierno no tiene decidido descartar.

La tercerización de la represión, al igual que la laboral, tiene por objeto desligar a los responsables de sus obligaciones. Reprimir, detener, golpear, asesinar o desaparecer personas tiene sus costos políticos. Costos que a menos de un año de las próximas elecciones no todos están dispuestos a pagar. La metodología represiva en Villa Soldati ha combinado en estas jornadas de lucha, distintas prácticas con dos objetivos. Uno poner a raya al pueblo, evitar su organización, desalentar la lucha de sectores organizados. Otro gestar un escenario de conflictividad social donde la derecha pueda volver a imponer sus consignas de mano dura y seguridad.

Durante el primer día de toma la metodología represiva fue la clásica, con todas las prácticas usuales de las fuerzas de seguridad. En ellas actuaron la policía Metropolitana pero también la Federal. No escatimaron en nada. Balas de goma, palos, patadas, apremios contra los heridos y por supuesto balas de plomo para asegurarse alguna muerte.

Pero claro, desde que el pueblo argentino ha recuperado ciertos derechos democráticos hay algunas prácticas que no está dispuesto a tolerar, entre ellas el uso excesivo de la violencia. La pérdida de la vida es el límite que el pueblo impone como tolerable a las clases dirigentes. Por ello luego de la masacre del primer día, el gobierno nacional decidió retirar sus fuerzas de seguridad para hacer pagar los platos rotos al poco político jefe de gobierno de la ciudad.

Mientras el pueblo lloraba sus muertos, desde las esferas del poder se diseñaba la nueva estrategia represiva. Al no poder hacer uso directo de las fuerzas formales del orden Macri decide  terminar con la toma de tierras echando mano a una vieja metodología represiva. Delegar en  grupos civiles el trabajo sucio que el estado, para sostener su legitimidad, no puede concretar.

Sobran los ejemplos tristemente celebres en nuestra historia, la triple A de los 70 y las mafias burocráticas sindicales han constituido la máxima expresión de esta práctica. Pero el jefe de la ciudad de Buenos Aires no ha tenido tapujos para alardear con ella. En lo que va de su gestión ya fundó y defendió orgullosamente la UCEP y ahora hace uso de sus contactos con barras y punteros para amedrentar y asesinar al pueblo. El PJ no se queda atrás y sostiene a raya a los trabajadores con la burocracia sindical que hace mes y medio se cobro la vida de Mariano Ferreira.

A partir del miércoles pasado, cuando las fuerzas de seguridad fueron retiradas del predio, la gente quedo a merced de la violencia ilimitada de punteros y barrabravas. El objetivo era claro. Demostrar fuerza en la disputa contra el gobierno nacional, instalar el programa derechista, desalojar el predio y volver a conquistar presencia política. Pero la dignidad de nuestro pueblo, que no conoce de límites territoriales, tolero estoicamente los embates del lumpenaje pago para la masacre.

Bastante triste fue el rol que jugaron los partidos políticos de izquierda y centro izquierda en el conflicto, ni hablar de algunas organizaciones sociales. La escasa inserción social entre el pueblo pobre impidió que los partidos tradicionales de izquierda pudieran apoyar la toma, solo se dedicaron a hacer prensa y disparar sus balas políticas sin dirección. Los más payasos fueron a enfrentarse con la gendarmería cuando ya no había peligro para nadie. En cuanto a las organizaciones sociales, muchos de los que salieron a hacer rostro y a sentarse en las mesas de discusión posteriores al desbande represivo no estuvieron junto a la gente. Fueron convocados sólo por renombre y no tuvieron la grandeza y la humildad de hacer valer el reconocimiento de las organizaciones que estaban dejando todo junto a la pueblo, como es el honroso caso del Movimiento Teresa Rodríguez – La Dignidad.

La centro izquierda fue la peor de todas. Luego de la tremenda represión del jueves se la convoco para que junto a las organizaciones sociales que estaban trabajando en la toma salieran sus diputados y figuras de renombre a dar una conferencia de prensa. Primero se negaron a ir a las inmediaciones del predio, la conferencia se postergo para ser realizada desde el congreso y una vez allí se negaron a salir en los medios. Impresentables. Todos quieren ser la alternativa popular pero no dudan en dar la  espalda al pueblo.

Ese viernes a los grupos lúmpenes se les sumaron los “vecinos de Soldati” que bajo un discurso de alto contenido xenófobo fascista se despacharon a tiros y palazos contra el pueblo, dejando decenas de heridos y un número de muertos que aun no puede precisarse pero que sin dudas no son tres como se viene sosteniendo desde los medios. Pero el pueblo, que sabe lo que es la lucha, que acepta sus costos y está dispuesto a pelear por la dignidad de sus familias volvió a tolerar la envestida. El sábado por la mañana, pese a la brutalidad del poder y la necedad de los políticos de turno volvió a organizar la toma.

Ayer por mañana, representantes de la toma, organizaciones sociales, el gobierno nacional y Macri se sentaron a discutir cómo seguiría el conflicto. El Macrismo solo hecho más leña al fuego, el gobierno nacional propuso ceder tierras y esa tarde envió a gendarmería para “pacificar” la toma. Los delegados y las organizaciones reclamaron solución integral, plan de viviendas y garantizar las condiciones mínimas de salubridad y alimentación para los compañeros de la toma.

EL domingo, bajo el nefasto título de “primer almuerzo dominical” los medios de comunicación mostraban otra cara de la toma y en lugar de arengar la xenofobia en la gente, llamaban hipócritamente a la solidaridad con los más desprotegidos. La toma había logrado sobrevivir a las policías, a los medios de comunicación, a los punteros, a los barras, a los “vecinos” fachos y a un gobierno que no pone límites a los desmanes de la derecha. Por la tarde se realizo un censo y por la noche los “vecinos bien de Soldati” bajo la consigna de desalojo del espacio público se enfrentaron a la gendarmería que los separaba de la toma.

Desde estas pocas líneas no vamos a impulsar la demagógica expresión de objetividad sobre lo sucedido como lo hacen los medios masivos de comunicación. Nosotros tomamos posición y repudiamos lo hechos represivos del parque Indoamericano. Responsabilizamos directamente a las fuerzas policiales de las primeras muertes, tanto a la Metropolitana como a Federal y exigimos la investigación, el juicio y el castigo de los responsables de todas las muertes.  Advertimos sobre la tercerización de la represión y el manejo político del conflicto. Denunciamos que la toma del predio y el asentamiento son el producto de 30 años de políticas Neoliberales, de los negocios sucios de las inmobiliarias amigas del poder de turno y de la falta de políticas habitacionales viables para el pueblo. En la Ciudad de Buenos Aires, 500 mil personas tienen problemas de vivienda y sin embargo Macri ejecutó sólo el 20% del presupuesto asignado al Instituto de Vivienda de la Ciudad.

Mientras sucedían estos hechos, el gobierno nacional hacía un “megashow por la democracia y los derechos humanos”. Le recordamos al gobierno nacional que los derechos humanos son una categoría jurídica vigente y que no alcanza en lo más mínimo con encarcelar a los responsables de ayer si hoy bandas parapoliciales siguen asesinando impunemente al pueblo. Como dijimos en nuestro primer comunicado: “No hay perdón para ninguno de los dos sectores. Ni para aquellos que festejan con la muerte del pueblo ni para aquellos que por acción u omisión terminan por ser cómplices de estas brutales represiones”.

Por último nuestro ferviente reconocimiento al Movimiento Teresa Rodríguez – La Dignidad que no dudo de estar donde debía, junto al pueblo en los momentos más difíciles de su lucha. Con ellos nos encontraran militando organizando la solidaridad y cumpliendo las tareas que la situación demande. Si querés colaborar, comunicate con nosotros.

Contactos

Ninio: (011) 15 3147 6180

Bachillerato Popular La Dignidad: Mariano Acosta 3650 (Villa Soldati)

Juventud Guevarista de Argentina

www.juventudguevarista.com

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